Otra victoria a martillo y cincel. Con un primer tiempo errático y con un segundo en donde apareció el desenfreno anotador. De nuevo salió cara y el Celta sumó su sexto triunfo, pasaporte virtual para la Copa de la Reina si la FEB no hubiese consumado su fechoría.
El primer tiempo tuvo desde el salto inicial un tufo al duelo con Hondarribia. Igual de errático e igualado, pero con una salvedad, el interés del dúo arbitral por ser protagonistas, pitando todo lo imaginable y más y convirtiendo al partido en una sucesión continua de parones.
En ese escenario el Celta quiso golpear primero. Basó su táctica en el juego interior y por ahí dominó, no sin cierta dificultad, el primer cuarto sustentado por los puntos de Iva Sliskovic y beneficiado por un desastroso perímetro de Girona.
Pero Astou despertó en el segundo cuarto para con ocho puntos meter a las suyas por completo en el partido. Antes del descanso las viguesas ya comenzaron a notar las faltas de sus pívots, pero los cuatro puntos de Maznichenko tranquilizaron el panorana. La ucraniana apareció el día más necesario.
Aún así, un error en la concepción de la última jugada del primer tiempo permitió una contra de Bahi que dejaba el partido empatado y con todo por decidir para el segundo acto.
El acierto de Noemí Jordana y Pilar Valero en los triples pudo poner el partido en franquicia para las viguesas. Pero de un triple que escupió el aro para ponerse a diez se pasó en un instante a un parcial de 0-9 que devolvía el duelo al escenario habitual. Pero el Celta, con Sliskovic fuera de la pista no solo aguantó el intercambio de golpes, sino que salió vencedor entrando en el último cuarto con un margen del siete puntos.
Svitlica, que ha crecido como la espuma, fue uno de los sustentos del equipo local en el tercer cuarto y la encargada de marcar a continuación la máxima diferencia: 9 puntos (52-43 a 8:43).
No era la sentencia definitiva. Hasta el último segundo no se aclaró el partido. Valero, como siempre tiró del carro, Noemí le secundó y la pareja interior hizo estéril el desenfreno anotador de Rovira, Brown y Astou, tres ametralladoras en el segundo tiempo. Al final volvió a salir cara. Y van seis.