Entérate de lo que vale... una patata

PONTEVEDRA

El Sindicato Labrego organizó ayer un mercado transparente en A Peregrina para reivindicar un precio mínimo en los productos de la tierra que le permitan sobrevivir

21 nov 2009 . Actualizado a las 02:00 h.

Un mostrador de apenas cinco metros de largo fue suficiente para demostrar a los pontevedreses que el precio que pagan por un kilo de patatas es un 1.500% más caro en el supermercado de lo que le pagan al productor. Y lo mismo con las lechugas, la miel, el queso o los kiwis. Al final en la cesta de la compra de la frutería, el margen comercial es superior al 500%.

Aunque la lluvia deslució el mercado transparente que el Sindicato Labrego montó ayer en la plaza de A Peregrina, vecinos y agricultores hicieron un alto en su actividad laboral para completar la cesta de la compra con «un coste xusto». La coordinadora del Sindicato Labrego, Charo Sánchez, explicaba a pie de mostrador que «os prezos que se pagan son abusivos e o único que pretendemos e porlle o valor ao noso traballo e o producto. Queremos que haxa uns prezos mínimos que cubran os costes e remuneren o que facemos».

El mercado transparente tenía ayer su reflejo en todas las capitales de provincia, aunque en la ciudad del Lérez se desmarcaba del resto de colectivos agrarios. Sobre el stand, el precio en origen y que el paga el cliente. «Eles se deixan o peito no campo e hai alguén que se leva os cartos», señalaba un hombre cargado de bolsas de la compra. Mientras en otros puntos de Galicia, el reparto era gratuito, en Pontevedra todo tenía un coste, barato, pero real. «Ese non é o fondo da reivindicación. Nós non regalamos os alimentos porque mañana a cidadanía terá que volver pagar e non tería senso», explica Sánchez, que asegura que si tuviese que hacer un listado de los productos más vapuleado la carne de vacuno ocupa el primer puesto. «Nos pagan por un kilo de carne lo mismo que hace 30 años», lamenta esta productora.

Velas de miel

La agrupación apuesta por la protección de variedades locales y autóctonas para poner en valor su mercancía. Gran parte de los productos que ayer se vendían en A Peregrina llegaban de la zona del Baixo Miño.

Pero si había algo en la plaza que llamaba la atención, eran las velas de miel que obliga a todos los curiosos a detenerse. Muchos clientes esperaban una mayor oferta de productos, sin embargo, todos están de acuerdo con las premisas que los sindicalistas defienden. «Comprenden o que pedimos e está sendo un éxito, en menos dunha hora case nos quedamos sen nada», indica.

Aún así, muchos pensaban que la mercancía era gratis. Porque a la hora de pagar, aunque sea un «coste xusto», hai que abrir igual la billetera.