La apuesta por la cultura gana la batalla al sector inmobiliario y cumple el sueño de una familia pontevedresa
08 nov 2009 . Actualizado a las 02:00 h.La crisis es sinónimo de desequilibrio, dificultades, problemas, ruina, aprieto y recesión, pero también lo es de oportunidad, cambio, trance y riesgo. Son los dos pesos de una balanza que supieron sopesar los que en el peor momento económico desde la crisis de 1973, cuando las cifras del paro alcanzaron el 23%, decidieron emprender un nuevo camino siendo ellos los directores de futuro laboral.
A pesar de que las cifras del paro en la ciudad alcanzan ya a 6.735 personas y las suspensiones de pago entran en el juzgado de lo Mercantil a diario, algunas familias como la de Anxo Corbillón arriesgaron cambiando el negocio del ladrillo por los libros y el pasado abril abrió las puertas Cronopios. «Mi padre quería jubilarse y era el momento de bajar la persiana de la inmobiliaria que tenía», explica Corbillón, quien suscribe que reinventar el negocio familiar fue la clave del éxito.
Echaron el cierre del viejo local que vivió su momento álgido con el bum del ladrillo y cumplieron el sueño de los tres hermanos. «Es una decisión que supone muchos costes y de baja rentabilidad pero nuestra ilusión siempre fue abrir una librería, aunque sabemos que no es un negocio para hacerse ricos», indica Anxo Corbillón, quien compagina su trabajo por cuenta ajena con la pasión de vender libros. «Hay tanto de nosotros aquí que el día que levantamos el toldo nos dio un pánico horrible. Fue como desnudarnos después de un mes y medio dentro de nuestra pecera», recuerda mientras deja entrever que esto tendrá continuidad con otros proyectos que ya se están cocinando en la familia Corbillón. «Las crisis se dan porque la gente piensa en negativo», explica. Una contundente frase que se escucha en boca de todos los emprendedores.
Los tres hermanos, Mercedes, Margarita y Anxo, saben que la inversión fue muy alta para el escaso margen que dejan los libros. Su proyecto fue arriesgado, pero la tranquilidad de no depender únicamente de él les permitió reinventar lo que hasta la crisis daba de comer a su familia en su sueño. «Esto no es un negocio para hacerse ricos. Ganar dinero es difícil pero la satisfacción que da no perderlo es enorme», reconoce. Y es que la gente sigue leyendo, pese a lo que las estadísticas recogen.
El concepto de librería en Cronopios va más allá del márketing y quieren que su escaparate sea una porción de su sentir. «Siempre dejamos un fragmento de una obra que nos haya cautivado», indica. Esta iniciativa llegó a oídos del escritor Eduardo Galeano, que al conocer que durante días estuvieron colgadas frases de El libro de los abrazos, le envió una foto dedicada.
Esta es la fuerza que pone el contrapeso en la balanza para seguir remando a contracorriente.