La doctora Lorenzo coordina en el CHOP de la Unidad de Consejo Genético que estudia la predisposición de personas con riesgo de sufrir la enfermedad
16 oct 2009 . Actualizado a las 02:00 h.La doctora Isabel Lorenzo, oncóloga del Complejo Hospitalario de Pontevedra y coordinadora en este centro de la Unidad de Consejo Genético para Síndromes Hereditarios de Predisposición al Cáncer, participa estos días como ponente en un seminario sobre el riesgo de sufrir esta grave enfermedad por alteraciones genéticas heredadas. El simposio está organizado por el Servicio de Oncología del CHOP y la Fundación del Colegio Médico de Pontevedra.
-¿Se puede afirmar que el cáncer o algunos cánceres son hereditarios?
-Algunos cánceres son hereditarios, pero en un porcentaje muy pequeño, de apenas entre 5% y un 10% como máximo respecto al número total de cánceres. Bien es verdad que en la aparición de cáncer esporádico intervienen una predisposición o una cierta tendencia y luego, muchísimo, los factores ambientales a los que uno esté expuesto.
-¿Hay algún tipo de cáncer que sea especialmente heredable?
- Sí. Alguno endocrinológico muy poco frecuente, como el carcinoma medular de tiroides, y otros de inicio muy precoz, incluso en la infancia, como ciertos sarcomas.
-¿Cómo funciona la Unidad del Consejo Genético para Síndromes Hereditarios de Predisposición al Cáncer del CHOP?
- En Galicia existen cinco unidades clínicas del Consejo Genético. La del CHOP comenzó en el año 2001 y desde 2006 consultó a 335 familias y 643 personas con antecedentes de cáncer, reuniendo una de las mayores casuísticas de la Comunidad gallega, más que nada porque empezamos antes. El paciente llega referido desde diferentes especialidades, desde el médico de Atención Primaria, desde cirugía, desde ginecología o desde la propio servicio de oncología, cuando se valora que puede existir un síndrome hereditario en la familia. En la primera consulta se sondea lo que el paciente sabe y quiere saber. Se hace una historia familiar y, si cumple los criterios, se indica una prueba genética. De ser positiva, se pasa a estudiar a familiares sanos y asintomáticos, para ver si son portadores, en cuyo caso el riesgo de ellos es más elevado. Si no son portadores de la mutación, su probabilidad de llegar a desarrollar cáncer es similar a la de la población normal, que es un dato muy tranquilizador.
-¿Cúal es el protocolo a seguir cuando el riesgo es alto?
-A los que tienen un riesgo más alta les hacemos un seguimiento y les ofrecemos medidas tanto de prevención primaria como secundaria.
-¿Es muy complejo realizar este tipo de pruebas?
-Digamos que es complejo porque tiene una serie de observaciones que hay que hacer desde el punto de vista ético y legal. Y el análisis de los genes, que realiza el Laboratorio de Medicina Molecular de Santiago, también es muy laborioso y complejo. Requiere una tecnología avanzada y los resultados tardan en llegar entre seis y nueve meses desde que se extrae la muestra.
-¿Hoy en día se puede saber genéticamente quién puede desarrollar un cáncer y quién no?
-No, no, no. Se puede saber en un pequeño porcentaje de casos y tiene que haber una sospecha previa. Usted no puede llegar a una unidad genética queriendo saber sus probabilidades de tener cáncer. Eso no se puede hacer porque no es posible analizar todos los genes que tiene una persona, en los que podría existir una predisposición hereditaria a desarrollar cáncer. Tenemos que tener una sospecha previa para dirigir nuestras investigaciones. Y la sospecha se obtiene del análisis del árbol genealógico, de la historia familiar.
-¿En la unidad del CHOP se ha detectado algún tipo de cáncer que predomine sobre otros?
-Igual que en cualquier otra área o unidad. Por una simple cuestión de número y de incidencia en la población, la mayor parte de los casos que vemos pertenecen a dos tipos de síndrome, al cáncer de mama y ovario hereditarios y al síndrome de cáncer de colorrectal hereditario. Entre los dos, suponen probablemente más del 80% de toda la consulta.
-¿El cáncer de mama sigue una tendencia ascendente?
-En la sociedad moderna tenemos muchísimos factores que van a hacer que en la población normal aumente la incidencia del cáncer de mama: la obesidad, la vida sedentaria, la nuliparidad o la paridad muy tardía, el no poder dar lactancia a nuestros hijos o como máximo los cuatro meses que dura la baja maternal. Todo eso aumenta la incidencia en la población general. Pero el riesgo de cáncer de mama de origen hereditario más o menos se mantiene estable. Incluso se podría disminuir porque, al detectar a los familiares con predisposición, se pueden ofrecer y adoptar determinadas medidas de prevención primaria que van a contribuir a disminuir esa incidencia en ellas.