El presidente de la Diputación considera que el centro penitenciario de A Lama, que acoge a unas 3.000 personas, es como un ayuntamiento más de la provincia
24 sep 2009 . Actualizado a las 02:00 h.Pontevedra tiene desde ayer un concello más. Al menos eso es lo que puede deducirse de las palabras del presidente de la Diputación, Rafael Louzán, quien señaló que consideraba el centro penitenciario como un ayuntamiento a añadir a los 62 con que cuenta la provincia.
Unas horas antes de recibir de manos del ministro Alfredo Pérez Rubalcaba la medalla de plata al mérito social penitenciario, el responsable provincial apuntó que el tapiado recinto de A Lama en un «concello máis» de la provincia, antes de justificar la política de apoyo y firma de convenios desarrollada desde la Diputación.
«Non hai que olvidar -dijo- as cifras das persoas que conviven no centro penitenciario entre os funcionarios e os que están cumprindo condena. En total estamos falando dunhas 3.000 persoas».
Si a los datos de población se atendiese, el concello-prisión de A Lama superaría a muchos de los ayuntamientos que disponen de reconocimiento oficial. «Desde o primeiro momento tiven claro -dijo Louzán- de que tería que haber unha colaboración en moitos ámbitos».
Después, el responsable provincial destacó que la puesta en marcha de un nuevo convenio a partir del bienio 2007-2008, tras articularlo con el director del centro, supuso un paso decisivo.
Personas que tenían que cumplir condenas de compensación -realizar labores fuera del centro penitenciario- tuvieron la posibilidad de cumplir la pena impuesta. «Son moitos os penados que están cumprindo con traballos para a sociedade en distintos centros da Deputación», señaló Louzán.
Además, profesores y monitores de la Escola de Canteiros trabajan con los internos en la propia cárcel -donde tienen un módulo- o en el propio centro ubicado en Poio.
La colaboración se extiende igualmente al ámbito deportivo y cultural. En este último apartado, todas las semanas se trasladan actuaciones al centro penitenciario. «Creo -señaló finalmente- que a Deputación deu un exemplo de como colaborar cun centro destas características. Pero ao mesmo tempo creo que facemos o que debemos facer: colaborar porque alí hai unha comunidade de persoas importante. Temos que contribuír a que, unha vez que cumpran as condenas, se poidan reincorporar a unha vida normal».