Dormido en el arranque del partido, el Teucro dejó escapar una gran oportunidad de hacerse con la victoria ante el Bidasoa. Los irundarras, con mayor intensidad, llegaron a ponerse por delante en el partido con cinco goles (3-9), sin que el equipo de Modesto Augusto consiguiese parar el aluvión que se le venía encima en el reencuentro con los partidos matinales.
El guardameta Markinovic no las veía. Se limitaba a coger el balón de la red. Era sorprendente, especialmente después del papel que había realizado el equipo pontevedrés ante el Pilotes y Cangas en la Copa Galicia y en su primer encuentro contra el Adelma de Santander, al que se había impuesto por 11 goles.
Modesto Augusto optó por pedir un tiempo muerto con el 3-8 en el marcador y a partir de ahí las cosas empezaron a funcionar. En el minuto 15, el Teucro ya estaba a cuatro puntos.
Rafa Dasilva, que acabó convirtiéndose en el máximo goleador del partido, tiró del carro con la ayuda de Benaches a pesar de las absurdas decisiones de los árbitros, los hermanos Vinagre Vázquez.
Sin embargo, la efectividad de Malasinkas seguía manteniendo viva la posibilidad de llevarse la victoria de Pontevedra. Sus cinco goles en el primer tiempo obligaron a la escuadra azul a apretar los dientes. Su presión e intensidad, unido al gran esfuerzo de los vascos, permitieron que los de Modesto Augusto pudiesen llegar al descanso con ventaja en el marcador. Lo impidieron los árbitros, anulando un lanzamiento de Carrera que entró en la portería de Otegui en tiempo.
La igualdad se mantuvo en la segunda parte hasta el esprint final en el que el Teucro tomó ventaja. Un lanzamiento de Rafa Dasilva colocaba el 32-31 en el marcador. Pero les faltó sentenciar el partido, lo que aprovechó Hernández para igualar un partido que después de dominarlo durante muchos minutos, debió de caer del lado pontevedrés.