La Feria Franca es un escaparate de los modelos de la época trovadoresca. Las tiendas de alquiler, venta y confección a mano están en sus días más ajetreados del año
29 ago 2009 . Actualizado a las 02:00 h.Caballeros y princesas, campesinas y cruzados serán los vecinos de la urbe pontevedresa durante la Feria Franca. El ambiente del siglo XV se verá reflejado en la decoración de las calles y de manera especial en las vestimentas. La originalidad o el modelo estándar serán los patrones que se luzcan en un fin de semana trovadoresco.
Semanas antes del día esperado, tiendas de venta, de alquiler o de confección a mano, preparan cientos de vestidos para la esperada celebración. Lo más previsores han realizado sus encargos desde mayo, sea para la fiesta medieval de Ribadavia o de Pontevedra, mientras hay quienes dejan el pedido para última hora. «El año pasado venían el viernes, justamente el día anterior de la Feria Franca y si hubiera un traje que fuera un saco se lo llevaban igual», comenta una de las costureras de Arreglos de Mamá.
Los colores que más predominan en esta temporada verano/otoño son los tostados, ocres y marrones, mientras los hombres se decantan por tonalidades oscuras o negros. Se emplean telas rústicas, labrados fuertes, con brocados, que ayuden a lucir el modelo. «Para las mujeres lo más demandado son los trajes de mesonera y campesina, mientras que para ellos son más variados, eligen de caballeros con cruces o de estilo Robin Hood», declara el propietario de la tienda de confección de trajes medievales Manela, que recuerda como en la anterior fiesta medieval realizó el traje más creativo desde que confecciona estas vestimentas. «El año pasado un cliente quería un traje de piña colada para un concurso de la feria medieval y acabó ganándolo. Estaba hecho de goma espuma y por la cabeza le salían las hojas».
Este año no existe un perfil concreto de cliente, puede acudir a la tienda un grupo de amigos reconocidos por su misma forma de vestir, la familia al completo aunque los protagonista sean los más pequeños del clan o de manera individual, independientemente de la edad que se tenga. «Este año lo sorprendente fue una clienta de 84 años que quiere vestirse para la Feria Franca con sus amigas, va con su turbante incluido», comenta la modista de la tienda Arreglos de Mamá Pilar Moure.
La idea y el modelo final
Multitud de personajes medievales desfilarán por la Feria Franca luciendo sus galas. Para los modistas documentarse acerca de la época medieval se vuelve necesario para confeccionar los patrones de la moda de los aquellos siglos. Libros, fotografías, revistas e Internet son los pilares fundamentales de dónde surgen las ideas que se traspasan a la realidad. Una vez realizados los trajes, se escogen los mejores modelos para que sean percibidos por la vista del comprador. «Un escaparate vende más que cualquier vendedor. Una vitrina es gran atractivo, los trajes que tengo expuestos en ella ya se hubieran vendido tres veces», dice el modista de la tienda Manela.
No todos los participantes en la Feria Franca adquieren sus trajes, algunos prefieren realizarlos ellos mismos y acuden a clases para elaborar estas vestimentas. La profesora María Esther Álvarez Domínguez imparte clases de corte y confección de trajes medievales en Monteporreiro, Campañó y en el centro de servicios de la Casa Rosada en Poio. La modista lleva nueve años enseñando a realizar estos trajes, «desde que se inició la Feria Franca-recuerda ella-. Se nota un incremento de los alumnos cada año, incluso algunos repiten para hacer un traje distinto al anterior. Después de tantos años, vienen con las ideas muy fijas sobre lo que quieren, aunque algunos lo consideran un traje de carnavales, otros lo realizan de manera muy seria», sostiene la profesora.
La realización de un traje depende del hábito de coser de interesado, «mientras que una persona sin experiencia puede tardar un curso de dos meses en realizar su vestido, otra que sepa coser, hace en ese tiempo trajes para toda la familia», afirma María Esther, que apunta que depende también de las clases semanales de las que se dispongan.
Los propietarios y profesionales del sector que se dedican en los últimos meses a confeccionar casi en exclusiva estas prendas, las realizan en un plazo de una semana a los diez días. «En una jornada realizamos siete u ocho encargos. Desde el mes de junio hemos confeccionado 250 trajes, aunque hay modelos parecidos, todas las telas son diferente», asevera el propietario de Manela.