La nueva vida de «Turco»

López Penide alfredo.lopez@lavoz.es

PONTEVEDRA

18 ago 2009 . Actualizado a las 02:00 h.

Tras recorrer el camino de vuelta hacia los toriles del coso pontevedrés, muchos aficionados echaron la vista atrás y rememoraron cómo el primer astado indultado en la ciudad, de nombre «Fígaro» y de casta Alcurrucén, no pudo superar las heridas sufridas hace seis años durante la lidia. ¿Correría la misma suerte, triste suerte, «Turco»? Aunque aún es algo pronto para afirmarlo, todo apunta a que no. Pasadas las 72 horas críticas, las que suman los tres días posteriores a la corrida, los 535 kilos de carne y músculos de Turco descansan en la finca El Toñanejo que la ganadería Torrealta posee en la localidad gaditana de Medina Sidonia. «Va muy bien. Se está curando», precisa telefónicamente Juan Núñez Estudillo desde San Sebastián. A sus 48 años, y oriundo de Cádiz, el mayoral de Torrealta lleva toda su vida profesional ligado a esta ganadería. Una vez Turco se recupere plenamente, «llevará una vida como semental». Así, la intención de la ganadería es, en un primer momento, probar «como va» con un pequeño número de vacas. Si todo sale como se espera, a buen seguro en el plazo de unos meses se convertirá en uno de los símbolos de las futuras generaciones de Torrealta. «A partir de ahora, a vivir bien», apunta con cierta ironía Juan Núñez.

Un indulto supone todo un prestigio ya no solo para la ganadería, sino también para las futuras camadas que tengan como procedencia a Turco. Y es que no hay que olvidar que lo ocurrido el sábado sobre la arena de Pontevedra «es lo máximo a lo que se aspira, a que te indulten a un toro». En todo caso, primero tendrá que reponerse del castigo. En relación a esta cuestión, Núñez precisó que el astado presenta «un puyazo, de los dos que le pegaron, que es importante, pero, bueno, por lo demás se encuentra muy bien». Tras calificar como histórica la corrida del coso de San Roque, al mayoral de Torrealta no le dolieron prendas a la hora de resaltar el «público tan bueno que hay en Pontevedra y la afición que hay». Por lo que no dudó de que el triunfo cosechado en la cita de las Rías Baixas «es una alegría muy grande». Similar expresión utiliza cuando se le pregunta por lo qué sintió cuando atravesó la puerta grande de la plaza pontevedresa. No me esperaba salir nunca por ella».

Con cerca de un centenar de reses lidiadas en 49 festejos, David Fandila, El Fandi, lidera el escalafón taurino. En su web oficial, su paso por Pontevedra ocupa un lugar destacado, ya que se afirma que cosechó un «triunfo apoteósico», si bien confunde de nombre al indultado, al que llama Listo, que fue el cuarto de la tarde y el segundo que le toco en suertes a El Cordobés. En todo caso, en la crónica de esta jornada no se obvia el hecho de que «el torero paseó las dos orejas simbólicas de este toro por la insólita decisión [del presidente del coso] de negar el rabo» al espada. Una circunstancia que ya propició la protesta de los aficionados que el sábado abarrotaban la plaza pontevedresa. En cuanto a Turco, estima acertado que el presidente sacase a relucir el pañuelo naranja para devolverlo al burel. Y es «que se ha ganado el derecho a seguir viviendo, ya como semental, por su codicia inagotable y nobleza». Se da la circunstancia de que El Fandi cosechó, con el de Pontevedra, dos indultos en el corto plazo de dos días. Así, tres jornadas antes de acompañar con la vista a Turco en su retorno a los toriles, el diestro granadino, que en junio cumplió los 28 años, logró indultar a un toro llamado Saladito de la ganadería La Dehesilla. Ocurrió en la localidad de Pedro Muñoz, en Ciudad Real.

Lo que en la plaza parecía unanimidad, en Internet ya no lo es tanto. Usuarios de distinta condición discrepan desde hace días si la concesión del indulto a Turco fue acertada o, por el contrario, un error. En la web Burladero, Carlos sostiene que se vivió una tarde de regalos en la que, «ante el buen criterio presidencial de no querer, en principio, conceder el indulto al sexto, bonancible, manejable y de buen tranco, aunque sin picar, el público -antes llamado respetable- se impuso». Opinión contraria mantiene en la misma página un internauta que atiende al nick de Otro y para quien Turco fue «todo un ejemplo de casta, prontitud, y nobleza brava». De este modo, defendió que «la cabaña brava española no puede permitirse que un toro así no acabe con las vacas». Por su parte, en la web de La plaza real se recoge la crónica de Efe, en la que se afirma que se trató de un astado «que se movió con muy buen son por ambos pitones». A grandes rasgos fue una «faena vibrante, seguida con mucha intensidad por los tendidos, cuyo clamor final fue pedir el indulto del animal». Por último, en el Ideal.es se refiere que el de Torrealta fue «bravísimo en todos los tercios», mientras que El Fandi «dio cumplida réplica con una actuación que enardeció los tendidos».