Enfilando el último largo de la carrera de fondo en el estadio de la temporada teatral, el Centro Social Caixanova de Pontevedra ha presentado la obra del dramaturgo, guionista y director de teatro argentino Javier Daulte titulada ¿Estás ahí?, representación de la que el propio Daulte ha asumido la dirección.
Solamente dos actores intervienen en la obra, los populares televisivos Paco León (Francisco: Fran) y Mari Paz Sayago (Ana y Renata). Sin embargo hay tres personajes etéreos, con importancia en la trama, pero invisibles a los espectadores: Claudio (el espíritu que mora en la casa), la madre de Fran e Ignacio (el productor de Fran y Renata).
La historia transcurre en el salón de un pequeño apartamento al que los recién casados, Ana y Fran, se acaban de mudar. Allí se encuentran con la sorprendente presencia de un hombre invisible al que no quieren dejar escapar. Esta comedia presenta una temática de género fantástico, con vertientes de parodia en algunos momentos y en otros con acento melodramático. Una casa con encanto y no tanto.
De entrada, Fran ofrece un monólogo de 40 minutos, en el que enlaza la presentación de la obra con el nudo, con escenas tan curiosas como el recelo hacia el personaje fantasma, el encierro de éste en el cuarto de baño y el lanzamiento de rollos de papel higiénico entre uno y otro.
Al salir de escena Fran, entra Ana con un monólogo de 14 minutos, en el que -entre otras cosas- comenta que ha tenido un grave accidente con el coche, cuando se dirigía a casa. Luego sigue un corto y extraño diálogo entre la pareja que está preparando unos juegos de magia, actividad a la que se va a dedicar Fran.
Nuevamente los dos personajes, mientras el espíritu de Claudio entorpece al matrimonio (ella invisible) que trata de meterse en el cuerpo de la nueva ayudante de su marido, para comprobar si éste la quiere de verdad. Llama Renata por el interfono desde el portal y mientras sube, Fran termina de cambiarse para recibirla, transformando su look.
Aparece en escena Renata, cuyo cuerpo no puede controlar, dado que en su interior está la otra mujer. Luchando por acoplarse, se repelen. Tras una extraña situación y a la vista de la fotografía del matrimonio, pregunta si aún quiere a su mujer. Fran le dice que Ana murió en un accidente automovilístico hace seis meses, cuando se dirigía a casa y que espera que con el tiempo pueda superar su pérdida.
Los 105 minutos ininterrumpidos que dura la obra en la que el autor juega con la metáfora y la intemporalidad, nos han dejado un sabor agridulce, puesto que la trama pudo haber dado mucho más de sí, pero se quedó corta en gracia y en el desarrollo de generosidad teatral, resultando previsible.
Al final, a un determinado sector de público lo dejó indiferente; sin embargo, a la mayoría que llenaba totalmente el auditorio y, quizá, dada la popularidad televisiva de la pareja de actores con presencia física, les gustó abiertamente, habida cuenta de las muestras de satisfacción y constantes aplausos, redoblados al finalizar durante varios minutos.
Cuando ya salía el público, algunos espectadores fijaron su atención en la pizarra mágica donde Ana había escrito un mensaje dirigido a Fran, en el que se leía: Te amo. Adiós. Una mano invisible (la pizarra estaba en lo alto) rubricó el mensaje, de forma que letra a letra se completó con la palabra: Pontevedra, pudiendo leerse finalmente: Te amo. Adiós. Pontevedra.
Pese a que en la obra tenía más protagonismo el personaje masculino, como interpretación nos ha gustado más la labor de Mari Paz Sayago, como Ana y Renata. Paco León nos pareció más artificial, de gran liviandad y menos convincente, un actor que necesita madurar algo más su endeble escuela dramática. Por lo demás, como decíamos, el público salió encantado. ¡El teatro, siempre es el teatro!