Rafael Rodríguez se marchó del Circuito Montañés muy satisfecho después de acabar quinto de la general a 1'43'' del ganador, el holandés del Rabobank Tejay Van Garderen, y de adjudicarse el Trofeo de la Regularidad con 68 puntos. El ciclista del Súper Froiz no pudo cantar victoria hasta la séptima y definitiva etapa, disputada ayer. Le hizo un severo marcaje a Jorge Martín Montenegro, segundo con 61, y solo cedió dos puntos de la renta que tenía antes del inicio de la última jornada entre Potes y Santander.
Vicente Grau, del cuadro anfitrión Camargo Ferroatlántica, sumó el total parcial de 25, Boy Van Poppel arrancó 20, el citado Montenegro fue tercero con 16 y Rafael Rodríguez cuarto con 14. Pero no quedó ahí la cosa porque además firmó otra quinta posición en la general de la Montaña con 24 puntos. Se quedó a solo 11 del podio, que cerró Sergio Pardilla, integrante del Carmiooro. De esa brillante forma, certificó un gran Circuito Montañés.
Su compañero Carlos Oyarzun, que también contó con opciones de llevarse la victoria absoluta hasta la sexta etapa, tuvo que conformarse con una destacada séptima posición a 16'46'' de Van Garderen. Fue cuarto en la general de la montaña con 32 puntos.
En la clasificación por equipos el Súper Froiz se vio relegado a la sexta posición porque cinco de sus siete representantes perdieron media hora o más. Así, Asier Fernández concluyó trigésimo noveno a 29'34'', Alexis Rodríguez cedió 33'24'', José A. De Segovia 36'27''. Luego, Iván Suárez perdió 1h6'40'' y Antonio Cobos 1h30'14''. La suma de estos resultados hizo que la escuadra pontevedresa se quedara a 16'46'' del Orbea. El Petrochamical Tabriz ocupó la segunda plaza, Rabobank fue tercero, Valencia Terra y Mar cuarto y Soplao quinto.
Una etapa de transición
La etapa definitiva, entre Potes y Santander, como era de esperar fue un mero trámite. El pescado había quedado vendido en la jornada anterior con la victoria del norteamericano en la cima de Santo Toribio de Liébana.
La jornada, como suele ser habitual, fue muy tranquila y casi ningún corredor trató de tentar la suerte para buscar la aventura en solitario. Solo se produjeron saltos del pelotón con el objetivo de puntuar para las distintas clasificaciones.
Raúl Santamarta, uno de los corredores más combativos de esta vigesimocuarta edición, y Raúl Alarcón dieron el hachazo a la altura de Comillas. Su ventaja llegó a ser de 35 segundos, pero la presión por detrás empezó a pasar factura y el primero de ellos se quedó descolgado. Al tiempo, el ruso Katyusha Timofey establecía contacto con la cabeza de la carrera. Él y su compañero de fuga dominaban la etapa con 1'45'' sobre otro par de unidades. Por detrás, estaba otro grupo de cinco unidades y el gran pelotón a 2'15''.
Este empezó a apretar con fuerza al haber demasiados intereses por conseguir que la etapa se resolviera al esprint y Kritskiy y Enrique Salgueiro, su nuevo acompañante, fueron neutralizados a la entrada en Santander. El corredor del Camargo Ferroatlántica Vicente Grau fue el más rápido.