«El lugar de la isla que más me gusta es Caniveliñas»

La Voz

PONTEVEDRA

07 jun 2009 . Actualizado a las 02:00 h.

La isla de Ons es una delicia a la vista, una reserva natural de gran belleza paisajística y también natural, a la que está vinculada una población asentada en la isla desde el siglo XIX, o quizás antes.

-¿Dónde nació usted?

-Yo nací en la isla. Viví en Ons hasta los seis años cuando me trasladé a Bueu porque cerró la escuela.

-La sociedad isleña, ¿es muy diferente a la de tierra firme?

-Sí, el hecho de que vivimos mucho tiempo en un espacio más pequeño te marca. Aquí se vivía y se trabajaba todo el año. Era una sociedad desconfiada, algo cerrada, muy supersticiosa con la Santa Compaña y las hierbas medicinales. Sí tenemos características propias como isleños, pero no somos tan malos como la Administración nos ve. Nosotros somos un pueblo en medio del mar con un encanto particular.

-¿Cómo era la vida en Ons antes del turismo?

-Tranquila. La vida aquí era la tranquilidad pura. Se trabajaba pero también se disfrutaba de la naturaleza. Todavía me acuerdo cuando a la isla venían diez o doce personajes, Víctor Freixanes, Ramón Villares,... Venían a disfrutar de la isla, de la sociedad de los isleños. Aquí el tiempo no tenía el mismo ritmo que tiene en el resto de Galicia.

-¿Qué queda de esa sociedad?

-De aquella forma de vida queda poco. Ocho personas viven en Ons todo el año, pero en el verano ante una afluencia tan grande de gente todo cambia. Estamos los que trabajamos para el turismo, y están los que vienen de vacaciones, y los que trabajan en sus fincas o en el mar.

-¿Qué le gusta más de Ons?

-El lugar de la isla que más me gusta es Caniveliñas. Está muy cerca del centro, pero es un acantilado ante el que te olvidas de todo muy rápidamente.

-¿Qué es lo imprescindible, lo que nadie debería perderse en una visita?

-La ruta histórica que va bordeando la isla. Pasa por dos de los barrios y acaba en el Burato do Inferno. Este es naturaleza pura y dura, acantilados y al mismo tiempo una sensación de relax y de desconectar del mundo. Ves el horizonte y te relajas. Es una zona de pesca que mucha gente le tiene respeto por los naufragios en el pasado.