Anni B Sweet, de tan solo 22 años, es el más reciente descubrimiento del folk-indie pop.
04 jun 2009 . Actualizado a las 19:20 h.Comparte estilo, productor (Brian Hunt) e incluso imagen con guitarra con Russian Red. Así que las comparaciones -odiosas o no- están ahí. Pero a Ana López, conocida musicalmente como Anni B Sweet, no le molestan «porque es normal que las comparaciones más cercanas sean con ella», aunque también le parece algo «cómodo, porque hay tantas cantantes que lo hacen bien que no hace falta mencionar siempre a la misma». Eso sí, por ella, no habría ningún inconveniente para tocar en un futuro próximo juntas.
La malagueña, de tan solo 22 años, es el más reciente descubrimiento del folk-indie pop. Y todo lo ha conseguido en poco más de un año. Llegó a Madrid para estudiar Arquitectura, carrera de la que tiene tres cursos, pero en la capital se dio cuenta de que «podía intentar algo en la música». De todas formas, no descarta volver a los estudios, «porque una carrera es más seguro de vida que la música, donde a lo mejor luego no te quieren..». Intentó buscar una banda, pero no la encontraba con las características que quería. «Me cansé y me dije, pues si nadie hace lo que me gusta, me pongo yo», cuenta. Un amigo le grabó entonces una maqueta, la colgó en Myspace y en cinco meses su carrera estaba en marcha. «Internet creo que es muy importante, es una herramienta que funciona muy bien para moverte y que la gente te conozca, me parece fundamental, aparte de hacer un tipo de música que guste, que eso ya es aparte».
En su trayectoria en solitario ha estado respaldada, además de por Brian Hunt, por Javier Doria (The Melocotons). Después de haber acompañado a artistas como el recientemente fallecido Antonio Vega -del que recuerda «lo buena persona que era»-, fue fichada por Subterfuge, sello con el que acaba de lanzar su primer disco, Start, Restart, Undo en el mes de abril.
Prefiere no poner nombres a su estilo, aunque si tiene que hacerlo habla de «música acústica, íntima, de cantautor, con un poquito de mezcla de pop art, de meter instrumentillos...». Así, este álbum de debut presenta once temas en inglés y uno en castellano, bajo un halo de guitarras acústicas, eléctricas, contrabajo, arpa de boca, sitares, acordeón, palmas o piano.
Anni es una auténtica fan de Bob Dylan en la música y la poesía, pero asegura que hubiera preferido no verlo en directo: «Después de ver tantos vídeos con la armónica, lo vi tan de bajón, mirando para otro lado, sin mirar al público, que te deja un poco mal que después de tenerlo tan idolatrado no haga ni un saludo». Algo en lo que ella espera no caer nunca.