Mosquera expone su receta en Barro

PONTEVEDRA

El ciclista del Xacobeo recoge el Premio Mimi ao Persoeiro do Ano que concede el colegio y dice que el secreto de su éxito es esfuerzo, dedicación y ser muy cabezón

16 may 2009 . Actualizado a las 02:00 h.

Con música y palmas recibieron ayer los alumnos del colegio Amor Ruibal de Barro al ciclista Ezequiel Mosquera. El líder del Xacobeo Galicia acudió por la mañana a la biblioteca del municipio para recoger el primer Premio Mimi ao Persoeiro do Ano votado por los propios escolares.

Como maestra de ceremonias ejerció una de las profesoras, Beatriz Sayáns. «Hoxe estamos todos moi nerviosos porque para nós é un día moi especial», dijo micrófono en mano. La maestra explicó en el escenario y al lado de Ezequiel Mosquera cómo surgió la mascota Mimi y el galardón.

La mascota, un mapa de Galicia con facciones, es obra de Aroa. De las bases del premio se ocupó el equipo de normalización lingüística del centro y a partir de ahí el trabajo fue de los alumnos, que enviaron cartas e hicieron murales con los candidatos. Llegaron propuestas de la Real Academia Galega, las Universidades de Vigo y Santiago, la APA del colegio y el Obradoiro Río Umia, que fue quien propuso al ciclista de Teo, que finalmente se impuso en las votaciones.

Beatriz Sayáns recordó que el Mimi, además de reconocer la trayectoria deportiva de Ezequiel Mosquera en el año 2008 -fue cuarto en la Vuelta a España-, premia que el ciclista emplee la lengua gallega en su vida diaria. Fue otra niña, Carlota, la que en nombre del colegio entregó al corredor del Xacobeo el premio. Tras los aplausos, la profesora le pidió al deportista que explicara cómo llegó a ser una de las figuras más importantes del ciclismo español porque «non todo é chegar arriba e non se fai dun día para outro».

Del balón a los dos ruedas

Las primeras palabras de Ezequiel Mosquera fueron de agradecimiento para los alumnos y los docentes y de cierta sorpresa porque un colegio que está a 40 kilómetros de su casa se acuerde de él. El revuelo de los pequeños y el eco del salón de actos puso en guardia al ciclista: «Se calades falo, se non, non». El corredor del Xacobeo expuso su receta para el triunfo: esfuerzo físico, dedicación y, sobre todo, ser muy cabezón. «Se non, non chegas a ningún lado».

Cercano y sincero, recordó cómo con 18 años se inició en el calendario amateur. «Foron anos moi puñeteros e de non acabar unha carreira. Houbo moitas miserias e acabar unha proba era como gañar». Después llegó su etapa en Portugal, algo que le permitió ser profesional en España. «Falo portugués case como galego porque estiven seis anos alí», bromeó. Tras recalar en varios equipos acabó en el Karpin, ahora Xacobeo. Y reiteró la receta antes de someterse a las preguntas de los niños: «Ser moi cabezón e traballador, como nos estudos».

Raúl abrió el fuego y le preguntó por las Olimpiadas. «Quédanme un pouco lonxe. Con 33 ano igual chego un pouco xusto». Otros se interesaron por el número de bicis que tiene, por cuántas caídas sufrió y por qué quería ser de pequeño. «Como todos futbolista, a mí poñíanme sempre de porteiro e tiven que cambiar o rumbo». ¿Lo más duro? Sin duda, el Angliru. «É unha parede, non unha subida».