El primer convenio sobre saneamiento del rural que firmaron el Concello de Pontevedra y la Consellería de Medio Ambiente para ejecutar el protocolo suscrito en su día, supuso sobre el papel una inversión de cuatro millones de euros por parte de la Xunta. Sin embargo, las diversas bajas ofertadas por las empresas adjudicatarias motivaron que en realidad la inversión real apenas llegara a los tres millones de euros, según indicó ayer José Manuel Valcárcel.
El concejal tiene la intención de renegociar con la nueva Xunta las condiciones de los posteriores convenios que han de completar la inversión de 27 millones de euros que se contemplaba en el protocolo original.
La idea es que en lugar de que la Xunta contrate directamente las obras, el gobierno autonómico transfiera los fondos al Concello y que sea este el que realice las adjudicaciones. De esta forma, apuntó Valcárcel, el Concello podría invertir en el saneamiento el total de los fondos transferidos, ya que lo que se ahorre por las bajas de las empresas se destinaría a nuevos proyectos a mayores.
Además, si es el Concello el que gestiona las obras se ganaría en operatividad tanto en la ejecución de los trabajos como en la tramitación previa.
Efecto beneficioso
El concejal de Obras en el Rural reiteró ayer su idea de que el cambio de gobierno en la Xunta puede tener un efecto beneficioso para el futuro de la red de saneamiento de las parroquias de Pontevedra. Recordó Valcárcel que tanto el portavoz municipal del PP, Telmo Martín, como el presidente de la Diputación, Rafael Louzán, han demandando públicamente en numerosas ocasiones que se destinen más fondos a completar la red de saneamiento en el rural. «Polo tanto, soamente podo pensar que o novo goberno do PP recollerá o guante, e non so desenvolverá o protocolo actual senón que posiblemente incrementará as partidas».