Al igual que los americanos en Bienvenido Mr. Marshall, la ex ministra de Fomento, Magdalena Álvarez, siempre pasó de largo por Pontevedra. Desde 1980, el departamento había acometido importantes obras en la ciudad, entre ellas, el puente de Santiago, la avenida de Compostela, la avenida del Uruguay o la urbanización de la carretera de A Coruña.
Pero hubo que esperar a 1992 -el año mágico de la Expo de Sevilla- para que se abriese el tramo de la autopista Pontevedra-Caldas, que cerró todo el trayecto A Coruña-Vigo. Y luego vino el famoso apagón inversor sin que la ex ministra quisiese ponerle fin: ni un euro para construir la circunvalación, nada de conexión con la A-52, ni un euro para el AVE y retrasos en el Eje Atlántico.
Pontevedra necesita desde hace muchos años un arreón y ahora mira hacia Palas de Rei en espera de una especie de plan Marshall para la ciudad. Dice el refrán que más vale tarde que nunca. Y así parece haberlo comprendido el nuevo titular de Fomento que, de momento, no pasa de largo por la Boa Vila.