Lotina sigue sin renovar y, pese a las declaraciones públicas de acuerdo inminente, la cuestión económica no se arregla y amenaza con enquistarse
16 abr 2009 . Actualizado a las 02:00 h.La renovación de Lotina se ha convertido en un culebrón. Iba camino de convertirse en una breve reseña, apenas un trámite entre las partes. En cambio, está haciendo correr ríos de tinta y, debido a la falta de avances, ha terminado por derivar en una situación esperpéntica. Mientras el entrenador y el club se dedican de forma pública encendidos elogios -«le he dado mi palabra al club», reconoció la semana pasada-, lo cierto es que el acuerdo aún no se ha producido y el Dépor no tiene entrenador para la próxima temporada. Faltan ocho jornadas para la conclusión de la Liga, apenas mes y medio de competición, y la continuidad del vasco se encuentra en el mismo punto que el pasado mes de febrero, cuando su representante, Iñaki Ibáñez, visitó por última vez A Coruña. Estas son las claves de una negociación todavía incierta: Sin oferta. Son conocidos los deseos de Miguel Ángel Lotina por renovar y también el interés del club de que continúe en el banquillo. Ibáñez ya presentó una oferta para la continuidad del entrenador, pero su interlocutor no respondió. El propio técnico reconoció en una entrevista reciente a La Voz: «Se ha hablado un poco de la situación del club, pero no ha habido hasta ahora una oferta para poder decir sí o no. Se ha hablado más de fútbol y del proyecto de futuro del Dépor que de algo concreto. Por eso no se ha cerrado. Yo no he podido decir no o sí, no me han dado todavía esa oportunidad». Más claro, agua. El cuerpo técnico. José Luis Ribera y Eduardo Domínguez no son meros figurantes en el trabajo diario del Dépor. En realidad, ambos se encargan a diario de la preparación de la plantilla, mientras Lotina, aparentemente en un segundo plano, supervisa. Solo en las sesiones previas a los partidos se ve más activo sobre el césped al primer técnico del equipo coruñés, que considera clave el trabajo de sus colaboradores en el éxito de su equipo. Bajo esta premisa, es público en el entorno deportivista que el entrenador desea mejorar su retribución y añadir nuevos asistentes. «Antes que yo tendrán que firmar mis ayudantes», llegó a afirmar en rueda de prensa el preparador. Llegados hace dos temporadas después de una mala experiencia en la Real Sociedad, Lotina pretende hacer valer a Ribera y a Domínguez con un salario acorde a la buena marcha deportivista. Un entrenador con caché. Lotina es uno de los técnicos españoles más cotizados y apetecidos del momento. En el Dépor se estrena en el banquillo de un campeón liguero. Llamó la atención en el Numancia, llevó a la Champions al Celta y ganó la Copa del Rey con el Espanyol. Puede presumir de un buen puñado de éxitos en las últimas temporadas, una trayectoria en constante ascenso, pese a que aún no ha entrenado a un grande. La falta de un compromiso por escrito con el Dépor para la próxima temporada no implicaría peligro alguno, mientras no tenga ofertas. Por este motivo, seguir dilatando la situación podría provocar el interés de otros clubes y hasta que el propio técnico acabe replanteándose su buena predisposición. La planificación. Los avances en la configuración de la plantilla deportivista para la próxima temporada han pasado por sus manos. Así, el regreso de los futbolistas cedidos Aythami y Adrián, así como las posibles renovaciones de Pablo Amo y de Verdú cuentan con el aval del propio Lotina. El interés por la cantera, con entrenamientos en los que han participado hasta futbolistas juveniles, y el ascenso al primer equipo del fabrilista Lassad también disponen del visado del técnico. A falta de ocho jornadas para el final de la Liga, todo responde a sus gustos, que si la situación se complica, podrían diferir de los de otro.