Sentados a una buena mesa

María Conde maria.conde@lavoz.es

PONTEVEDRA

Los alumnos del CIFP Carlos Oroza vivieron ayer un día goloso, a mayor gloria del chocolate. De su trabajo con este delicioso y adictivo dulce les habló ayer el repostero francés Pascal Claude Cyganko Delozanne, actualmente oficial primero de la confitería Ankarr de Vilagarcía, que además de hablarles de la teoría del trabajo basado en el chocolate, realizó, como no podía ser menos, demostraciones prácticas de esas a las que uno le echaría la mano sigilosamente pero con alevosía. La primera fue nada menos que la réplica de la tarta nupcial que degustaron la infanta Cristina e Iñaki Urdangarín. Según explicó la coordinadora de esta actividad, Tina Otero, en Radio Voz, esta creación del pastelero Francisco Torreblanca está basada en un bizcocho con almendras, con una mousse de chocolate y también chocolate glaseado. La receta la aprendió Cyganko cuando trabajaba en Cataluña, pero al parecer, quienes seguro que la conocen son los vigueses, ya que el repostero tuvo una pastelería en la ciudad olívica en la que la sirvió durante varios años. Otro de los postres, la tarta Princesa Negra, tenía como elemento principal el arroz inflado combinado con un praliné de varios chocolates y también con un glaseado. Y el taller incluyó asimismo la elaboración de bombones y figuras de chocolate, además de una mona de Pascua, que era la sorpresa final.

Alrededor de una buena mesa se sentaron ayer en la sede de Cruz Roja que, para celebrar el Día de la Eliminación de la Discriminación Racial organizó un taller intercultural de comidas y postres. En esta degustación de comidas típicas de distintos países participaron treinta personas, que habitualmente intervienen en los programas que la entidad benéfica desarrolla con el colectivo de inmigrantes y de personas mayores. Entre las delicias que pudieron merendar los asistentes figura la tarta de lima de Brasil, el pastel begne de Senegal, el dulce de leche de Argentina, el graux de Marruecos o la mismísima ensaladilla rusa, que es algo más contundente de la que tomamos en España, con pepinillos en vinagre, pechuga de pollo o salchichas y manzana. De Portugal se sirvieron unas bolinhas de bacallau, mientras que la representación gallega consistió en chulas de calabaza y una empanada.

Ni los citados postres ni esta contundente merienda entrarían en los planes de quien está enfrascada en la operación bikini. Pero ya se sabe que con las dietas milagro hay que tener mucho cuidado. Es algo que recalcó ayer la nutricionista Amil López Viéitez, que ayer presentó en el Centro Social de Caixanova su libro Dieta coherente, en el que defiende que para perder peso y cuidar la salud «es más efectivo estimular nuestro metabolismo que reducir las calorías». «La mayoría de las dietas -señaló en Radio Voz- fracasan porque por un lado no educan los hábitos alimentarios y por otro están mal planteadas desde el inicio». A esa dieta coherente, que más que una dieta es un «estilo de vida completo», hay que acompañarla de actividad física «como garantía de esa activación del metabolismo». Hay varias reglas a seguir, como la de las cinco comidas al día, siendo la cena más ligera para poder disfrutar de un sueño reparador y el desayuno fundamental. Pero antes de tomarlo, se debe beber un vaso de agua con unas gotitas de limón, algo que ayudará a prevenir enfermedades carenciales por agotamiento mineral. «La alimentación moderna es rica en alimentos procesados en ácidos y la abundancia de proteínas genera también mucha acidez de la sangre -señala-. El cuerpo, para neutralizar esta excesiva acidez, tira de su reserva de sales minerales, que están en el cabello, los dientes, la sangre, y aparecen así enfermedades como la caries, pelo y uñas frágiles, osteoporosis, incluso cálculos renales. El agua con limón evita tener que recurrir a esa reserva». La dieta, según López, debe de tener hidratos de carbono, proteínas y grasas «para que aportemos al cuerpo el combustible ideal y se desarrolle nuestro potencial físico mental y emocional».