El Concello maneja nuevas opciones para diseñar el futuro acceso sur desde O Pino a la Estación de Autobuses y liberar la actual entrada del tormento del tráfico
11 mar 2009 . Actualizado a las 02:00 h.Los más viejos del lugar recuerdan que la nueva avenida de Vigo, entre O Pino y la Estación de Autobuses, comenzó a fraguarse con Rivas en la alcaldía y que, tras la llegada de Pedrosa al poder local, llegó a firmarse un convenio entre Fomento y el Concello para ejecutarla. Los más jóvenes tal vez tengan en la memoria que aquel convenio endosaba unas costosas expropiaciones al Concello y que el vial nunca llegó a ejecutarse. Mientras tanto, miles de coches y camiones, que forman parte del caudal de 50.000 vehículos que confluyen cada día en O Pino, dejan el tormento de su ruido en los edificios de seis pisos que jalonan a un lado y otro la actual avenida.
Tras la llegada de Lores al poder, se abrió una etapa de incertidumbre y hasta un senador murciano se interesó por el futuro de la avenida. Desde el PSOE, tanto en la oposición como en el gobierno, nunca se cerró la puerta a la ejecución de la nueva avenida. Pero hubo que esperar a que Magdalena Álvarez se viese en apuros -cuando la ministra de Fomento estuvo a punto de ser reprobada en el Congreso- para que el Gobierno accediese a firmar un nuevo acuerdo y a asumir las expropiaciones a cambio del apoyo del BNG en Madrid.
Ahora, tras la última reunión Fomento-Concello, el diseño de la futura avenida O Pino-Estación quedará en manos del gobierno local. Serán 450 metros en los que se sabe ya que el responsable de Infraestruturas, César Mosquera, apuesta por introducir muchos cambios sobre la idea inicial de Fomento, que pasaba por construir una gran avenida de cuatro carriles con prolongación hacia Fernández Ladreda.
El gobierno local se inclina por una avenida con menos capacidad al entender que el tráfico norte-sur por la zona este de la ciudad no tiene que ir necesariamente por Eduardo Pondal, anillo de A Eiriña y Loureiro Crespo-Avenida de Lugo. Este recorrido quedará cubierto por la futura ronda urbana entre Mourente y la carretera de Vigo, que debe canalizar gran parte de este tráfico al borde del casco urbano.
El tramo con cuatro carriles quedaría reducido al recorrido desde el nudo hasta la altura de la esquina sur de la estación de autobuses. Todo el tramo en paralelo a esta terminal llevaría dos carriles para no invadir el río y, además, para dejar espacio suficiente con vistas a la prolongación de la senda peatonal del Gafos en dirección a Salcedo.
El gobierno local también rechaza canalizar por la nueva avenida el tráfico este-oeste por la zona sur de la ciudad. No quiere que la carretera de Sanxenxo y de la de Vilagarcía vomiten un torrente de coches y camiones en la avenida de Marín y en Fernández Ladreda cara al nudo de O Pino. De ahí, que instalase en Fernández Ladreda pasos de peatones elevados. A nadie se le oculta que esta medida va enfocada a animar a utilizar otras vías, como la AP-9 y la autovía ronda.