Ostras, cocido, playas, vino y un microclima que logra atraer a las Rías Baixas a la mitad de quienes visitan Galicia. La provincia se reivindica en la feria internacional
29 ene 2009 . Actualizado a las 02:00 h.Una flecha roja sobre un mapa de Europa señala una pequeña esquina en la costa atlántica de la Península Ibérica. Es Pontevedra. Y la imagen, parte del despliegue con el que el Patronato de Turismo Rías Baixas busca atraer a visitantes en Fitur, la Feria Internacional de Turismo que, desde ayer, pone en el Instituto Ferial de Madrid el mundo al alcance de un paseo. Y Pontevedra quiere presumir: tres millones de visitantes, cincuenta puertos deportivos, sesenta y dos municipios, doscientas bodegas, diez balnearios, trescientas playas y, entre ellas, la mejor del mundo: la de Rodas, en las islas Cíes. La provincia suma la mitad de todos los turistas de Galicia y busca sacar músculo en la feria internacional que desde ayer reúne en Madrid las ofertas de todo el planeta. Trescientos metros cuadrados son el microuniverso pontevedrés en el mundo del turismo. Se quiere ganar al visitante por los sentidos. Es difícil trasladar el microclima de las Rías Baixas al pabellón refrigerado por aire acondicionado, así que los visitantes se tendrán que creer las palabras de quienes estos días hablan en Fitur de que las Rías Baixas son «otra Galicia». Para evocar ese clima suave, el despliegue gastronómico es total: ostras, cocido, trucha, jabalí, miel, lamprea... ¿Y el vino? También. Rías Baixas se reivindica como la marca del vino gallego que se ha hecho famoso en medio mundo: el albariño. Así que ayer el cinco veces nariz de oro Javier Jaime Gila hizo una cata pública, copa y micrófono en mano. Conclusión: el vino es excelente y se debe servir no demasiado frío, a ocho grados. Lo dice el experto, que es canario, para que no se maten los matices. Echó en su copa el vino que hace la Diputación de Pontevedra en el castillo de Soutomaior. Cinco hectáreas de viñedos que rodean una fortaleza histórica que, ya que esto es una feria turística, visitan cada año treinta y cinco mil personas. Pero la crisis también sobrevuela Fitur y proyecta sombras sobre un sector económicamente vital para España y Galicia, con un peso del doce por ciento en el Producto Interior Bruto. «Es un momento de especial dificultad», reconoció ayer Rafael Louzán, presidente de la Diputación de Pontevedra, en la presentación de la oferta turística de la provincia. «Estamos aquí para sumar, no para separarnos de Galicia», dijo con la vista puesta en el despliegue que Turgalicia ha llevado a Fitur con toda la oferta de la comunidad autónoma. Como respaldo a ese reclamo citado de cincuenta puertos deportivos, sesenta y dos municipios, doscientas bodegas diez balnearios, trescientas playas, se sumó «el mejor deportista de todos los tiempos en Pontevedra». O lo que es lo mismo, el oro olímpico David Cal. No tomó vino, ni ostras, ni miel. Pero viajar también puede ser gratis. A través de Internet, quienes no se quieran perder detalle de cómo se vende Pontevedra en Fitur, pueden hacerlo a través de www.riasbaixas.org. Y nada impide abrir un albariño, servirse una copa, no muy fría, y disfrutar frente a la pantalla del ordenador. Y todo con el microclima de las Rías Baixas asomando a través de la ventana. En Madrid, ayer, hacía cinco grados.