El Racing de Santander aprovechó su aplicación defensiva para ganar en Zorrilla un partido insípido que iba para empate a cero y que se decantó por un error del guardameta paraguayo del Real Valladolid Justo Villar.
Ante las bajas por lesión de Tchité y Juanjo, el dúo Zigic-Munitis volvía a reunirse en el Racing. El serbio y el cántabro fueron dos de los protagonistas del ataque del equipo santanderino hace dos temporadas. Ambos jugadores son antagónicos en lo físico pero futbolísticamente complementarios.
El Racing no contó con Gonzalo Colsa, sancionado, y lo acusó. Comenzó sin ritmo el equipo de Muñiz ante un Real Valladolid más impetuoso y que acometía por las bandas pero que, sin ideas claras, se fue diluyendo.
La primera mitad avanzó por la vía del sopor, con juego directo por parte de ambos equipos y poca o ninguna elaboración. Sin ocasiones claras, sólo una arrancada de Pereira y una falta lanzada por Pedro León, el juego transcurrió trabado y sin ingenio.
El empate, lo más justo
Muy poco cambió en la reanudación. Era un partido de imprecisiones en el que los visitantes tenían lo que habían venido a buscar, un empate, y en el que los vallisoletanos no encontraban el pase definitivo.
Sin embargo, el Racing halló un botín inesperado. En la única que tuvo el debutante Nicola Zigic acertó. Fue un centro desde la izquierda de Marcano, falló el guardameta paraguayo y el balón le cayó al serbio que inauguró el marcador. Los visitantes toparon con la fortuna en el minuto 65 y supieron defender hasta el final.