La música es directo

PONTEVEDRA

Padre e hijo, fundadores de Miramar, comparten su pasión por las orquestas. No importa el esfuerzo porque siempre será recompensado con el éxito del público.

04 ene 2009 . Actualizado a las 02:00 h.

Alfonso Cons Fernández llegó con prisas y comenzó a disculparse. Su actitud demostraba el carácter inquieto de una persona acostumbrada a hacer muchas cosas a la vez, sin que esto le supusiera el más mínimo problema. Con el tiempo, su personalidad visceral y arrolladora fue ganando terreno y eclipsando a los que estábamos en aquella cafetería:

-¿Aún le queda aire?

-¿Qué si aún me queda aire? [se ríe]. Uf. Para parar un tren.

Alfonso comienza a contar los inicios de su trayectoria musical. Entonces tenía 16 años y combinaba su trabajo de soldador con la música: «Le entregué toda mi vida. Como dice mi mujer: 'Tu vida es la música, los demás estamos solo a tu lado'».

Alfonso Cons empezó con Los Ciclones y aclara: «En inglés The Cyclone Boys. Era la época yeyé de Vigo y nosotros, Emilio, Enrique, Manu y yo formábamos parte de ella. Fue una etapa muy bonita». El grupo de guitarreo como lo define Cons duró hasta que el joven músico decidió iniciar sus pasos como profesional. Y con veinte años fundó Los nocturnos pero «yo quería evolucionar y con este grupo no había manera. Así que lo dejé y me fui por Europa», resuelve Alfonso.

En ese periplo, Cons narra toda una serie de aventuras que le pasaron en Italia y Holanda. Hasta el punto de quedarse sin trabajo por querer ayudar a un amigo y tener que tocar por las ciudades del país flamenco para ganarse la vida. Después trabajó en las plataformas en Noruega: «Y fui en autostop con Avelino Quinteiro Mora, que era alpinista, de Noruega a Suecia a ver el sol de media noche. Mochila y... ¡carretera! Recuerdo que fue un 29 de julio». Al cantante la memoria no le falla y mientras se sumerge en el mar de recuerdos, de repente increpa:

-¡Tú párame! Que si no me embalo...

-¡Pues adelante! ¡Embálese!.

Alfonso continúa: «Yo marqué una época con una orquesta que tenía. Ahorré un dinero en las plataformas y cuando llegué aquí fundé Marimba y arrasamos».

Para Cons, los años dorados de Marimba fueron los más bonitos de su vida: «Subía al palco y a la media hora ya tenía ganado al público», comenta el músico, mientras se le iluminan los ojos al recordar esos momentos.

Pero si hay algo que nunca olvidará son las fiestas patronales de Ordes en 1984. El día anterior al concierto, Beni García, presentador de radio, le hizo escuchar la canción Life is life, del grupo Opus, porque se la acababan de enviar de redacción: «Cuando oí aquello los pelos se me pusieron de punta», comenta. Y obligó a sus colegas a pasar toda la noche ensayando la canción: «De oído, terminamos a las diez de la mañana. El tiempo justo para ducharnos y salir para Ordes», recuerda.

Pero cuando comenzó la canción en el concierto, el silencio se hizo entre el público: «Y comenzamos... 'Tutum, Tutum... Tutum, Tutum... Live is life... nana, na na na'. La gente no sabía donde meterse. Fue algo extraordinario». Su hijo Alfonso escucha por enésima vez la historia, pero no le importa. Es, precisamente, esa pasión por la música y por el público la que le transmitió su padre y provocó que siguiese sus pasos.

Ahora, llevan diez años con la orquesta Miramar. Y si el padre es oído y música, el hijo es vista y espectáculo. Se encarga del montaje del escenario y sabe que el público cada vez exige más: «Ahora la gente valora solo lo que ve, las inversiones son muy fuertes y cada año gastas más porque es lo que te piden», comenta. Cons Eiroa no sabe decir por qué le gusta este mundo: «Ha sido desde siempre, es un oficio que te engancha. O te gusta o lo odias».

De repente, en el móvil de Cons suena la canción Me gusta mi novio. El hijo se ríe y comenta: «¿Ves? Lo lleva en la sangre».