Los conservatorios de Cambados, Lalín, Ponteareas y Tui obtuvieron la máxima puntuación (25 puntos) en uno de los baremos utilizados por la Diputación para distribuir los 152.200 euros de subvención. Los cuatro son centros municipales de concellos gobernados por el PP.
Los conservatorios de Cangas, Vilagarcía, A Estrada, Redondela, A Guarda y Gondomar, con gobiernos del PSOE, BNG o coaliciones de grupos de izquierda, obtuvieron la mínima (1 punto).
La consecuencia es que los cuatro primeros obtuvieron ayudas que duplican o triplican las de los seis citados en segundo lugar.
El concejal de Cultura cangués, Xosé Manuel Pazos, de Alternativa Canguesa de Esquerdas, reaccionó duramente tras conocer el reparto de subvenciones. «Están tomándonos por tontos. Nin se toman a molestia de disimular», dice.
Los criterios utilizados fueron cuatro: número de alumnos, número de profesores, presupuesto del centro y grado de desarrollo artístico, que incluye la participación de alumnado de otros municipios y el grado de implicación en otras agrupaciones y proyección del alumnado.
Es en este último, a juicio del edil cangués imposible de medir, en el que los cuatro conservatorios de concellos gobernados por el PP obtuvieron la puntuación máxima. Así, Cangas (BNG, PSOE y ACE) con 119 alumnos, 11 profesores, 229.000 euros de presupuesto anual, alumnado de los demás concellos de O Morrazo, recibe 9.143 euros. Cambados (PP), con 73 alumnos, 12 profesores y 104.000 euros de presupuesto, obtiene 20.840 euros. Los conservatorios de los concellos de izquierdas consiguen entre los 8.281 euros de Redondela y los 9.661 de Vilagarcía.
Los de los municipios del PP van de la cantidad citada para el de Cambados a los 29.875 euros de Lalín y Ponteareas.
Xosé Manuel Pazos dice que se trata de una «triquiñuela» para beneficiar a los concellos gobernados por el PP. «Todos os conservatorios dos concellos gobernados polo PP teñen unha gran proxección e todos os demáis, non teñen ningunha», ironiza el concejal cangués, que pide al ex alcalde de la localidad y vicepresidente de la Diputación, José Enrique Sotelo, una explicación de lo que califica como «un escándalo».