San Roque se despidió triunfando con los fuegos más marchosos y multitudinarios de los últimos años; la Banda de Música y 7-Setenta pusieron el broche de oro
25 ago 2008 . Actualizado a las 11:02 h.Los últimos días de las fiestas de San Roque demostraron que la nostalgia no tiene porque ser casposa si se luce con calidad. Lo dejó claro Pablo Milanés en su concierto y lo confirmó la traca final del combate naval. En la medianoche del sábado se demostró que la ubicación de los fuegos en la playa es la idónea para que los disfruten los miles de personas que se acercan a Vilagarcía para ver el espectáculo y que abarrotaron el arenal, el paseo marítimo y el parque de A Concha. El buen hacer de Pirotécnica Penide quedó demostrado un año más, y a la tradición obligada de la quema del castillo y los fuegos se sumó, como novedad, una traca final a ritmo de bakalao.
Finalizado el espectáculo visual y sonoro, la marabunta se dirigió en tropel a la Alameda, al escenario que ofreció tantos buenos momentos a lo largo del mes de agosto y que al que ayer se subió la Banda de Música y el grupo 7-Setenta para hacer las delicias del vilagarcianismo más arraigado. Hubo de nuevo lleno total para escuchar a los músicos y a los veteranos artistas, que rindieron un homenaje a la mítica banda de Pink Floyd.
Protagonista de las fiestas fue también el tráfico, ya que las calles de la ciudad se quedaron pequeñas para albergar a los cientos de coches que entraron en Vilagarcía para disfrutar del espectáculo. A partir de las diez de la noche, intentar circular por el centro fue tarea imposible.
Combate Naval y concierto fueron los espectáculos estrella del último fin de semana de San Roque, pero no los únicos, porque la oferta de ocio se mantenía ayer con la cuidada puesta en escena de la feria medieval y las actividades paralelas que se desarrollaron en el centro de la ciudad, como sesiones de cuentacuentos y teatro. Estaba previsto que la jornada se cerrase con una proyección en la calle de la exitosa película gallega Pradolongo. Y aunque oficialmente se haya agotado el programa, todavía habrá más. El próximo fin de semana, como es también tradición, las calles de la ciudad serán tomadas por las meigas y sus hechizos, para que los turistas a los que no acompañó el buen tiempo se despidan de las vacaciones con el calor de una potente queimada.