El alga da una tregua al embalse

PONTEVEDRA

La lluvia caída en primavera y el verano inestable hacen que no prolifere la cianobacteria en la presa del Umia

24 ago 2008 . Actualizado a las 02:00 h.

Las condiciones meteorológicas de este verano traen por la calle de la amargura a muchos pontevedreses y algún turista. Pero este tiempo inestable, sin más de una semana seguida de sol y calor, tiene alguna consecuencia positiva. Por lo menos en Caldas. Esta primavera o, como muy tarde en verano, tanto el Ayuntamiento como la Xunta daban por seguro que volvería a proliferar en el embalse del Umia el alga Microcystis que, en altas concentraciones, libera la toxina microcistina.

Sin embargo, la lluvia caída en primavera y el mal tiempo de julio y agosto han dado por el momento una tregua. El aumento de la temperatura del agua y de las horas de luz solar son dos factores que, sumados a la contaminación que arrastra el embalse, favorecen el desarrollo del alga. Algo que reconocía hace unos días el alcalde, el socialista Juan Manuel Rey, que comentó que las concentraciones de esta cianobacteria solo llegaron a tener cierta importancia durante una semana de julio en la que hizo bastante calor.

En Caldas el problema de eutrofización de la presa preocupa y mucho a vecinos y políticos. El embalse del Umia estuvo casi ocho meses en alerta máxima por la presencia del alga tóxica. Fue entre el 23 de junio del 2007 y el pasado 13 de febrero. Durante ese tiempo, la Consellería de Sanidade garantizó la potabilidad del agua en el municipio y en el resto de concellos de O Salnés. Los riesgos para la salud se pueden presentar cuando el nivel de toxina es superior a un microgramo por litro de agua. No ocurrió lo mismo con el agua para el baño en el río Umia. El 22 de agosto del 2007 el Concello tuvo que prohibir a través de un bando el baño en la playa fluvial de los Llorones. Lo hizo por precaución y tras recibir una comunicación del departamento autonómico.

Mucho antes, la localidad vivió la bautizada como crisis del agua. Durante 17 días de octubre del 2006 Caldas estuvo sin agua potable para beber y cocinar a causa del alga tóxica. El cierre de las compuertas del embalse tras el incendio de Brenntag y posterior vertido químico al Umia complicó más el proceso de eutrofización de la presa.

Tras la crisis del agua, Medio Ambiente reforzó la depuradora con filtros de carbón activo e inyecciones de ozono. Después instaló una boya en la presa que permite controlar en tiempo real la calidad del agua y licitó un estudio que busca erradicar el alga tóxica del embalse.