Los comuneros de la parroquia ribadumiense han diseñado un plan para imprimir vida a casi cuatro hectáreas de terreno
23 jun 2008 . Actualizado a las 02:00 h.Los comuneros de la parroquia ribadumiense de Lois han decidido convertir las casi cuatro hectáreas de monte que tienen a su nombre en un espejo en el que pueda mirarse toda Galicia. Aprovechando las subvenciones de Medio Rural y la energía de muchos vecinos, han puesto en marcha un plan de dinamización calificado como «modélico» por la Xunta de Galicia. Y la palabra dinamizar significa, en este caso, abrir el monte de Arellada-Rias a todo aquel que quiera disfrutar de la naturaleza.
La iniciativa consiste, básicamente, en armonizar el uso forestal del monte con el disfrute de quienes huyen del asfalto. Parece sencillo, pero convertir esa idea general en algo concreto no resulta tan fácil. Sin embargo, en Lois encontraron la solución. Ramón Martínez Mouriño fue el encargado de plasmar en un proyecto la idea de la comunidad de montes. Y lo hizo dividiendo los terrenos comunales en tres partes: la que se iba a dedicar específicamente a zona de esparcimiento, la que se iba a reservar como zona de aprovechamiento forestal, y la que se convertiría en espacio para aparcamientos.
La zona de recreo ocupará la parte norte del monte. Allí, los comuneros tienen previsto construir un estanque en el que se podrán refrescar quienes acudan hasta ese espacio. Y en el que, en caso de incendio, podrán llenar sus bombas los vehículos de los servicios de emergencias. Cerca del estanque se construirá un pabellón en el que, además de unos servicios públicos, habrá un espacio reservado como zona de vestuario.
Pero el disfrute acuático no es el único que los comuneros tienen previsto poner al alcance de la mano de quienes acudan a Arellada-Rias. En la parte más al este del área recreativa se dejará crecer una pequeña pradera en la que se habilitará un campo de fútbol. Se reservarán también unos espacios de tierra natural para la instalación de un campo para la práctica de juegos como los bolos, la billarda, la petanca y otras disciplinas tradicionales a cuya recuperación también quieren colaborar los comuneros de Lois.
Al sur de esa zona recreativa se encuentra el pinar que ha sido reservado como zona forestal. Ese terreno también estará abierto al público: una red de caminos lo cruzará para permitir a los visitantes disfrutar de un tranquilo paseo a la sombra. Esas rutas irán marcadas: a ambos lados de los senderos se hará una plantación de especies autóctonas, las mismas que rodearán el perímetro del monte comunal. Y es que este tipo de árboles, explicaron los comuneros, son muy útiles en la lucha contra el fuego: ayudan a frenar las llamas y dificultan la expansión de los incendios.
Jaime Vázquez y Andrés Vilas, presidente y secretario de la comunidad, mostraban ayer su satisfacción por el diseño del monte de Lois. También el delegado de Medio Rural, Gonzalo Constenla, aplaudió una iniciativa que refleja «unha concepción do monte como algo multifuncional, sen contradiccións entre os usos».