El Chop utiliza la sangre de la placenta de los bebés para poder identificarlos

Alfonso González M.Escauriaza

PONTEVEDRA

En Pontevedra nacen cada día seis nuevos bebés. Es la cifra media que se cumple prácticamente a rajatabla, salvo picos muy contados, en los que los profesionales de obstetricia del Hospital Provincial llegan a atender hasta diez y once partos en un solo día.

Ni siquiera en estas circunstancias se da el caldo de cultivo para que un niño pierda su identificación y pueda ser confundido con otro. El Complejo Hospitalario de Pontevedra (Chop) tiene un protocolo de actuación que los profesionales están obligados a ejecutar cada vez que llega al mundo una critatura en sus instalaciones.

Lo explica el jefe en funciones del servicio de Obstetricia, el doctor Antonio López Portela. Una vez concluido el parto, «lo primero que se hace es extraer sangre del cordón, de la placenta del niño y se le pone una pulsera que no se puede quitar, que queda bloqueada una vez que se le pone en el pie o en la muñeca, en la que se hacen constar todos los datos, y con esa pulsera permanece durante los días en los que permanece aquí ingresado».

La pulsera en cuestión lleva grabados los datos relativos al nombre del bebé o de la madre, al tipo de parto, al sexo, al peso y a la hora de nacimiento. En otras comunidades, cuyo sistema sanitario depende del Insalud entró en vigor hace ocho años, concretamente en marzo del año 2000, un sistema de identificación de recién nacidos que completa el documento de identificación sanitaria materno-filial, con un codificador de seguridad infalsificable, que se aplica sobre pulseras de identificación de codificadores idénticos en la pulsera de la madre, pulsera del niño y pinza del cordón umbilical.

Porque a pesar de protocolos, siempre se pueden producir errores humanos como el que ocurrió en el Hospital la pasada semana, cuando dos bebés que habían sido sometidos a unas pruebas de audición fueron introducidos en la cuna que no debían y acabaron intercambiados en los cuartos, hasta que uno de los progenitores del niño se dio cuenta y dio la voz de alarma.

Según indicó ayer el doctor López Portela, se le ha realizado una prueba de ADN al bebé y a la madre de uno de los niños que fueron cambiados de cuna.