Esta noche, la procesión del Jueves Santo cuenta con la novedad de que la cofradía del Espíritu Santo que preside Jesús Brea Baamonde, saca por primera vez la nueva imagen del Ecce Homo. Se trata de una réplica de la antigua, que hace algo más de un mes, concretamente el día 13 de febrero, bendijo el conciliario de la cofradía y párroco de Santiago Peregrino de O Burgo, Luis Alcántara, y se presentó a los pontevedreses en el Liceo Casino. El autor de la talla, exacta a la antigua, fue el escultor de Rois, Manuel Delgado-Gambino Rodríguez.
El desfile de esta tarde incluye también el paso de la Cena, que será acompañado por la única cofradía integrada por mujeres, la del Mayor Dolor; el de la Oración en el Huerto, con la cofradía de Nuestra Señora del Amor Hermoso; Jesús Cautivo y paso de la Flagelación, con la Cofradía del Silencio; el de la Cruz a cuestas, con la Cofradía de Nuestro Padre Jesús, y la Virgen de la Soledad, con la Cofradía de la Vera-Cruz y Misericordia. La procesión partirá de la Basílica de Santa María a las 20.30 horas, para recorrer la avenida de Santa María, plaza de España, Michelena, Paseo de Antonio Odriozola, Pasantería, Sarmiento, Real, Curros Enríquez, Fernández Villaverde, Michelena, plaza de España y avenida de Santa María.
Precisamente una de las cofradías que procesiona esta noche, la de Nuestra Señora del Amor Hermoso, ligada a la parroquia de San José, es la que retomó la antigua tradición de portar a hombros las imágenes. Se trata, sin embargo, de la cofradía más moderna, pues fue fundada en 1997 y salió por primera vez hace ahora diez años. Uno de sus costaleros es Jesús Agrelo Castaño, muy conocido en Pontevedra por ser el propietario del Bar Rianxo, que antes regentó su padre. Esta cofradía saca hoy el paso de la Oración en el Huerto, cedido por la Junta Coordinadora de la Semana Santa pontevedresa, y mañana saldrá con la Virgen que les da nombre. Agrelo Castaño explica que unos dos meses antes de la Semana Santa comienzan las reuniones y los ensayos, que repiten dos veces por semana, en los que tiene una especial importancia la estatura de los costaleros, que suelen ser siempre los mismos. «Delante van los menos altos, y los otros, detrás, siempre compensados con los compañeros de al lado», subraya. En cada varal van 9 costaleros, 18 en total. La mayoría lleva fajas para proteger la espalda, especialmente la zona de las lumbares, la que más sufre con el peso de las imágenes. Un cofrade, Francisco Javier Pazos Martínez, es el encargado de dar la señal para parar, arrancar, girar o levantar la imagen. Por cierto, que hace un par de días que fue padre y su hijo ya es socio de la cofradía. Este personaje lleva un ayudante, un niño de 11 años, Jesús Agrelo Barros, hijo a su vez de Agrelo Castaño.
Como no podía ser menos, las procesiones tienen también muchas anécdotas, desde los capirotes que se deterioran con la lluvia, debido a su estructura de cartón, aunque ahora ya se empiezan a hacer con rejilla plástica, que transpiran mejor y resisten el agua, hasta algún que otro percance con las andas. Jesús Agrelo comentó que el año pasado, algunos costaleros se despistaron y no atendieron las instrucciones. Habían quedado en girar a la Virgen al pasar por la Peregrina y alzarla ante el santuario, pero la instrucción fue seguida solo por parte de los costaleros de un lado. Menos mal que los otros reaccionaron rápidamente y todo quedó en un susto. Vera Cruz y Misericordia. Otra cofradía que participa en la procesión de los Pasos y una de las más antiguas de la ciudad es la de la Vera Cruz y Misericordia. Leoncio Feijoo Lamas es su secretario y pertenece a la tercera generación de su familia que participa en esta cofradía. Recuerda que la entidad se refundó en 1949, cuando se recupera la Semana Santa después de la Guerra Civil, pero recoge las tradiciones de las que le precedieron durante los siglos XVI al XIX. «De las antiguas Congregación de la Misericordia y de la Hermandad de la Santa Cruz -explica- que tenían sus capillas en el antiguo convento de San Francisco, heredamos la imagen de la Virgen de la Misericordia, que muchos pontevedreses llaman del hospital, porque durante muchísimos años estuvo en el antiguo hospital del San Juan de Dios (en el actual emplazamiento del Casino Mercantil) y luego en el actual de Benito Corbal, hasta la desaparición de la capilla». Recuerda este cofrade que antiguamente, las imágenes iban portadas por costaleros, que portaban en la mano unas horquillas que se colocaban en el varal para descansar cuando paraba la procesión. «Las andas eran más pequeñas porque algunas procesiones, como la del Jueves Santo, entraba en las iglesias. En Pontevedra, hasta 1955 entraba en Santa Clara». Después los pasos se hicieron más grandes y había que recurrir a más gente. «Hacia 1970 hubo una crisis de incorporación en las cofradías -subraya- y las imágenes se montaron en carros sobre ruedas, que si bien desluce la estética de las procesiones, en Pontevedra permitieron que se pudieran salvar». Ahora, desde hace diez años, se tiende a volver a llevar las andas con costaleros. Él mismo puede que lo haga en alguna procesión.