Una testigo cambia su versión en un juicio por prostitución

Nino Soto

PONTEVEDRA

La vista celebrada ayer en la Audiencia Provincial de Pontevedra sobre un supuesto episodio de retención ilegal y prostitución presentó dos tesis contrapuestas. Por un lado, la aportada por la Fiscalía, en la que se denuncia que una joven portuguesa fue obligada a prostituirse en un piso de la ciudad durante dos meses en 2006. Por otro lado, la facilitada por la imputada, en la que afirma que ella simplemente le alquiló una habitación de su domicilio a la supuesta víctima.

La denunciante no compareció ayer en la sección cuarta de la Audiencia, y por ese motivo, la fiscala que dirige el caso, tras escuchar la declaración de la procesada y varios testigos, solicitó la suspensión del juicio. Los magistrados aceptaron la demanda del ministerio fiscal, y ahora todo queda en el aire hasta que se pueda localizar a la joven.

La acusada, Gladys???M.???M., natural de Colombia, enfrenta una pena de prisión de siete años por detención ilegal y otros tres años por un delito de prostitución. Durante la vista negó tajantemente los hechos que se le imputan.

De acuerdo con su declaración, ella no residía en el piso donde se produjo la supuesta retención de la calle Juan Carlos I desde el 27 de junio de 2006. La Fiscalía precisó que la víctima, Ana, fue retenida entre el 8 de junio y el 10 de agosto, fecha en la que logró escapar del domicilio y denunciar lo ocurrido en la Comisaría.

Pero el proceso se le complicó a la Fiscalía desde un principio. Además de no contar con la comparecencia de la víctima, una testigo cambió su declaración y afirmó que Gladys alquilaba dos de las tres habitaciones del piso a varias chicas, y que la víctima no fue obligada a prostituirse ni estaba encerrada contra su voluntad. «Ana no fue obligada a ejercer la prostitución, además ya había trabajado en varios clubs de alterne de Pontevedra», señaló la testigo.

No obstante, hace meses, la misma testigo afirmó que Ana, a quien conoció cuando se mudó al domicilio de Gladys, sí había sido prostituida por la fuerza. Apuntó que cambió de versión «porque cargo de conciencia».

Sin embargo, la fiscala le preguntó a la declarante si había cambiado de versión, al parecer, por unas supuestas amenazas de Gladys y otras tres personas. Pero la testigo destacó que las únicas amenazas que recibió fueron del novio de Ana, pero ella le dijo a su amiga: «Ana voy a decir la verdad».

Para descartar la tesis de que la denunciante estaba retenida a la fuerza, la imputada durante la vista judicial de ayer afirmó: «Tenía llaves del piso, no estaba encerrada». Gladys añadió que ella no obligó a nadie a prostituirse. «Ella utilizaba el cuarto para prostituirse. Tonta no soy, en el piso entraban muchos hombres».

La imputada, que reconoció haberse prostituido pero que había abandonado la profesión más antigua del mundo, indicó que ella no se dedicaba al negocio puesto que sus ingresos procedían de una línea del tarot que había puesto en marcha.

El juicio deberá de retomarse en menos de 30 días, de los contrario, habrá que iniciar un nuevo procedimiento.