Las reacciones de los vecinos en cuyos barrios se han realojado las familias de O Vao no se han hecho esperar. Los primeros en mostrar su preocupación por la llegada de los nuevos inquilinos han sido los habitantes de Monte Porreiro. La asociación de vecinos El Mirador mostró ayer su malestar por la llegada de dos familias a un bloque de pisos cercanos al Instituto Luis Seoane, ante la posibilidad de que se «cree un punto de trapicheo» a las puertas del centro educativo.
Ángel Mario Lago, directivo de la asociación, anunció la convocatoria para mañana de una rueda de prensa donde expondrá su «opinión sobre la actuación y los pasos que han dado las Administraciones, con los que no estamos de acuerdo». La asociación convocará una asamblea el próximo lunes. Lago aseguró que las reticencias no se deben a motivos racistas puesto que en Monte Porreiro existe ya una importante población gitana.
En A Caeira los vecinos también se entrevistaron ayer con el gobierno local, tras conocer que una de las familias está instalada en la zona. El alcalde de Poio, Luciano Sobral, se comprometió a que no habría realojos en este lugar.