Llanto general entre los más pequeños para recibir a Louzán

A. C.

PONTEVEDRA

Pasadas las 11 de la mañana, el presidente de la Diputación, Rafael Louzán, visitó las instalaciones de la nueva guardería. Al político arousano se le veía contento, satisfecho de abrir las instalaciones, objeto de todo tipo de problemas administrativos desde el 2005. La institución que preside es quien más ha puesto en el empeño de construir este centro, levantado en el marco de un convenio con la Consellería de Familia y con el Sergas en la etapa del PP en la Xunta.

Louzán recorrió los largos pasillos que separan la guardería del patio de recreo de la Ciudad Infantil y, al fin, abrió la puerta del aula de los más pequeños. La alarma fue inmediata: la presencia de personas desconocidas y de las cámaras provocó un llanto general. «Cuando empieza uno empiezan todos», comentó una de las responsables del centro mientras una niña salía corriendo en busca de sus padres.

El centro, edificado en terrenos de la Diputación, tiene unas magníficas vistas de Pontevedra y de la ría. Las aulas son amplias con espacios separados por edades. A las 11,30, los llantos dejaron de escuharse y Louzán pudo, al fin, pregonar que se trata de una guardería «de primeira». Según sus responsables, a diferencia de las galescolas, la guardería impartirá una educación bilingüe en gallego y castellano. Además, se empezará a enseñar alguna cosa en inglés con fichas y libros a partir de dos años.

Cerca existe un centro de día para niños y jóvenes de 0 a 18 años. Un bus los recoge en casa cada mañana y los devuelve a la tarde. Los que están en edad escolar van al colegio y comen en el propio centro. En total, 200 hogares pueden conciliar, merced a la Ciudad Infantil, la vida laboral y familiar.