El azote de los cigarróns

PONTEVEDRA

Lo personajes del entroido de Verín anticipan la fiesta con un recorrido por Pontevedra en el que fustigaron a más de uno

20 ene 2008 . Actualizado a las 02:00 h.

No es fácil lucir un disfraz de cigarrón, pues llegan a pesar hasta 25 kilos. La careta es de madera y llevan faja y accesorios que dificultan mucho la movilidad. Además, quienes lo portan tienen que andar sobre la punta de los pies y mover la cintura para hacer sonar las seis chocas (cencerros) que llevan colgadas. Pero los cigarróns de Verín lo llevan, como se dice, en la sangre. Es una tradición que se transmite de padres a hijos con orgullo y que ha convertido estos personajes en uno de los entroidos más conocidos y sonados de Galicia.

Ayer, muchos pontevedreses tuvieron la oportunidad de ver uno de los famosos recorridos de los cigarróns sin necesidad de ir a Verín. Y, por supuesto, de probar su zamarra (látigo) con el que estos malévolos personajes fustigan a todo aquel que no se aparta de su camino. Otra de sus tareas es increpar a quien no va disfrazado, pero para el carnaval quedan diez días, así que perdonaron esta afrenta.

Algunas teorías sitúan el origen de los cigarróns en el siglo XVI, cuando el conde de Monterrei ejercía su poder en la comarca y ellos eran los cobradores de impuestos, que iban casa por casa. También se cree que eran enviados de la Iglesia para reafirmar las creencias de aquellos de los que se dudaba de su fe.

Después de esta primera actuación, hoy le tocará el turno a un folión de Viana do Bolo. La agrupación está formada por una comitiva de bombos y legóns que, siguiendo el ritmo, recorren las calles llenándolas de ruido. Cada folión tiene su propio sonido. Será a las 18 horas.