«Me marché porque en Sevilla no estaban las cosas claras»

Tino Rascado

PONTEVEDRA

El internacional comprobó que los equipos ya estaban hechos sin contar con él y decidió irse para hacerse bombero

18 ene 2008 . Actualizado a las 02:00 h.

Después de proclamarse campeón del Mundo en Sevilla en el 2002 en K-4 y quedarse a las puertas de la Olimpiada de Atenas, Jaime Acuña Iglesias (Marín, 5-3-1978) ha decidido abandonar el piragüismo en plena concentración con el equipo nacional en Sevilla, renunciando a la lucha por la clasificación para Pekín.

-¿Por qué la decisión de abandonar el piragüismo en año olímpico?

-Porque en Sevilla no estaban las cosas claras. Por lo que se veía ya había dos grupos hechos cuando se nos dijo que iba a haber uno, que iba a haber cambios en todas las embarcaciones en varias pruebas y de ahí a dos días, cuando empezamos a entrenar, ya había un grupo aparte hecho, con barcos montados.

-¿Y no se veía con opciones para entrar en el equipo?

-No es que no me viera, es que ya no dejaban ni montar en esos barcos.

-Quiere decir que los que estaban fuera de ese grupo no tenían opciones de entrenar...

-Nosotros estábamos en otro grupo, en el de Miguel García, Jesús Pallarés y Miguel Gallo. El grupo que entrenaba aparte era el de Seguín, con Javi Hernán, Cosgalla y Emilín.

-¿En algún momento de la concentración se sintió ninguneado por los entrenadores del equipo nacional?

-No, en ningún momento. Lo que pasa es que se veía que lo que se dijo no era así, que el presidente [de la Federación Española] había dicho que ese grupo entrenaba aparte, el K-2 1.000 estaba montado... Después se comentó que los cambios que iba a haber solo eran en el K-4, en el K-2 500 y en el K-1 y en el resto nada. A nosotros se nos quitó a Saúl del K-4 y se entrenó para el 500... Parecía que estaban quitando gente de un lado para montar otros barcos.

­-¿Qué influencia tuvo el presidente de la Federación Española, Santi Sanmamed?

-El presidente nos dijo que en el K-2 1.000 no se podían hacer pruebas. Que Senín entrenaba a ese grupo y que no había cambios. La gente se quejaba porque decía que a nosotros en la reunión que se hizo con los entrenadores dijeron que iba a haber cambios y que ningún barco estaba fijo.

-¿Cuándo le comunicaron lo contrario?

-Al principio de la concentración, en octubre del año pasado. La explicación que nos dieron cuando vimos que un grupo iba por un lado y nosotros por otro. Se le preguntó porqué y los técnicos nos dijeron que la orden venía de arriba.

-Ante esta situación y después de muchos años en el equipo nacional, decide abandonar la concentración...

­-Tres semanas después de venirnos para casa. Echamos cuatro semanas allí y después ya decidí no volver a Sevilla.

-¿Qué es lo que más influyó para no volver?

-El hecho de que aquí las decisiones las toma otro. No dejan que los entrenadores decidan, que son los que en realidad saben cómo está cada palista y cómo está entrenando.

­-¿A partir de ese momento se plantea dar un giro total a su vida?

-Sí porque me veía en la misma situación que en el 2004, viéndome fuera de la Olimpiada y este año era más difícil para clasificarse. Y me planteé buscar las castañas por otro lado.

-Imagino que después de tantos años remando le dolerá abandonar este deporte sin haber participado en una Olimpiada cuando la ha tenido tan cerca...

­-Por supuesto. Ya en el 2004 nos quedamos a muy poco de participar. Aquello ya fue un palo. Y estás entrenando toda tu vida fuera de casa, sacrificándote, sin ver a la familia y llegas a la concentración y te encuentras esto después de echarte otros cuatro años más para intentarlo. Es duro de asumir.

-¿Considera estos últimos cuatro años de concentración tiempo perdido en su vida?

-Tiempo perdido no porque siempre se aprende algo, pero sí lo podía haber aprovechado de otra manera.

-¿Le compensaba al menos económicamente seguir en el equipo nacional?

-Económicamente, sí, porque mientras estás en el equipo estás cobrando la beca que consigues del Mundial del año anterior.

-¿Cuánto supone más o menos al año?

-Todo depende de cómo quedes en el Mundial. Un octavo puesto son más o menos 20.000 euros.

­-Y a partir de ahora, ¿qué va a ser de Jaime Acuña?

-Me pondré a preparar una oposición. Iba para policía el año pasado y en la entrevista, no sé porqué, me quedé fuera después de decirme que estaba aprobado. Este año me presenté otra vez y suspendí. Ahora prepararé otra para bombero o policía municipal en Marín.

-¿Se plantea seguir ligado al piragüismo para enseñarle a los niños sus conocimientos?

-No. Por ahora no tengo nada planteado. Seguramente este año remaré alguna regata, pero tampoco entrenaré como estos años. Estaba un poco cansado de que también me exigiesen continuamente para obtener resultados sino se te echan a ti. Siempre vas con presión, por lo que este año me tomaré el piragüismo como afición.

-En el adiós al piragüismo profesional, ¿cree que valió la pena hacer lo que hizo?

-Sí. Siempre me quedará la tristeza de no haber ido a una olimpiada pero valió la pena porque conoces mundo, consigues muchos resultados. Tiene más cosas positivas que negativas, aunque en los últimos años siempre hubo mamoneos de política y cosas de esas.