Un vecino de 35 años de Azuqueca de Henares (Guadalajara) ha logrado cobrar una quiniela premiada con 855.693 euros tres meses después de haberla sellado, tras haber tirado el resguardo que lo acreditaba. Todo comenzó el 9 de septiembre, cuando comprobó que la quiniela de 16 apuestas, que le costó ocho euros, que había sellado en la cafetería Cambio de Tercio estaba premiada. Regresó con el boleto, y como el premio era muy alto, le expidieron un recibo en el que constaba la cantidad exacta que había ganado. Convencido de que ese papel era el necesario para cobrar, tiró a la papelera del local el resguardo. En la Administración de Loterías de Guadalajara, le informaron de que no le podían pagar por no tener el resguardo. El afortunado volvió al local en el que se deshizo del boleto, pero los empleados ya habían tirado a la basura el contenido de las papeleras, por lo que fue imposible encontrar el resguardo. La normativa contempla que si nadie ha cobrado el premio tres meses después y pueden aportarse pruebas, como el justificante o la declaración del propietario del local donde se selló el boleto, sí se puede cobrar.