Fomento aprobó definitivamente el pasado 10 de julio el trazado de la A-57. La principal novedad fue entonces que, tras meses de discusiones y conflictos, el departamento que dirige Magdalena Álvarez renunciaba a la polémica conexión de la autovía A-57 y de la circunvalación con el nudo de O Pino. La pregunta que se formularon muchos vecinos entonces y que, ahora, aún se siguen planteando es por dónde conectarán los tráficos del sur de la ciudad y la A-57 sin pasar por O Pino.
Desde entonces, ha habido varias ocasiones para aclarar este interrogante. Medio Ambiente dio luz verde, el pasado 27 de agosto, a la circunvalación, desde Tomeza al cruce de la carretera de Campo Lameiro, fundida con la propia A-57. Tampoco entonces se resolvió la incógnita. El misterio siguió sin desvelarse en el encuentro que esta misma semana mantuvieron entidades vecinales de O Pino con la portavoz del PSOE en el Ayuntamiento, Teresa Casal. «Es la pregunta del millón de dólares», asegura un vecino afectado por esta infraestructura que ha decidido tomarse la situación con humor.
Pacto por aplicar
La única respuesta al problema son unas declaraciones del diputado Antón Louro en las que aseguró que habrá tres enlaces para la A-57 y la circunvalación. Estos enlaces irán en las carreteras de Ponte Caldelas, de Ourense y de Campo Lameiro, además del previsto en Vilaboa frente al peaje de la autopista.
El diputado pontevedrés señaló asimismo que, a fin de evitar conflictos, las conexiones de la A-57-circunvalación con el entramado urbano serían negociadas por Fomento con el Concello y pactadas en un convenio.
Ambas partes no han tenido ningún problema en ponerse de acuerdo en la zona norte de la ciudad. Pero, en la zona sur, Fomento ha trazado un infranqueable muro en torno a las pretensiones del Concello y al deseo vecinal de alejar los flujos de tráfico de Marín de O Pino.
Y aquí sólo caben dos hipótesis: o alguien se está saltando a la torera el parecer de Louro a la hora de pactar los enlaces o, tal vez, la Administración Central se esté guardando una carta escondida en la manga a enseñar después de las elecciones y que llevaría inevitablemente a O Pino.