«Empezamos a trabajar con una olla expres»

Paqui Sánchez

PONTEVEDRA

La Estación Fitopatológica de Areeiro expondrá a partir del próximo lunes en el Pazo Provincial muchos de los logros conseguidos a lo largo de sus 25 años de existencia. «Algunas cosas y algunas técnicas científicas se podrán ver y tocar», señalaron Pedro Mansilla y Carmen Salinero, responsables de este centro, el día de la presentación de esta muestra. Areeiro, con 700 metros cuadrados de laboratorio y una finca que casi alcanza las seis hectáreas es desde hace tiempo un templo de la investigación pionero en distintas actividades, como en el ensayo de lucha biológica forestal a gran escala.

-¿Los 25 años de la Estación estuvieron en sus manos?

-Por suerte o por desgracia, sí. Entré a trabajar desde su comienzo y era un proyecto. Como anécdota puedo decirle que el primer año que estuvimos trabajando no estábamos en la finca de la Diputación, y nos reuníamos, salíamos al campo... Los dos objetivos fundamentales de este centro eran y continúan siendo el diagnóstico, el dar un apoyo al agricultor en todo lo que sea materia de fitopatología, y hacer una investigación, una experimentación, muy práctica. Eso lo teníamos claro desde el principio. Pero, nos reuníamos todas las tardes en el Savoy, en la parte de arriba en la que prácticamente no había nadie, sobre las cuatro, porque no teníamos sitio. Hasta que luego, tras unos pequeños arreglillos, empezó en Areeiro.

-Es curioso que unos científicos tuvieran que empezar a trabajar en la plata de arriba de una cafetería.

-Y los primeros años no le cuento más intríngulis (risas), porque también eran... Pero, bueno, todo ayuda a formarse y a imprimir este carácter que luego ha tenido Areeiro.

-Yo creo, que además de investigadores y científicos, han sido ustedes muy luchadores, ¿no?

-Bueno, pienso que sí. Porque usted habla de los 25 años de la Estación, y ahora se la reconoce, efectivamente. Y nosotros no nos podemos quejar ahora, porque tenemos mucha ayuda por parte de la Diputación y de otros organismos, ¿no? Pero, evidentemente, los comienzos fueron duros, para conseguir personal, material para poder trabajar. Dese cuenta que trabajábamos con una olla expres.

-¿Cómo?

-Sí, los medios de cultivo los tenemos que esterilizar y en el centro tenemos autoclaves. Pero en esos momentos no los teníamos y una cosa que paliaba más o menos esa carencia era una olla expres. Quiero decir, que al principio hemos pasado momentos malos.

-¿Cuánta gente trabaja allí?

-Oscilamos entre 40 y 50 personas. Aproximadamente, 27 personas son funcionarios y el restr trabaja con contratos, con becas, por proyectos de investigación, convenios con empresas...

-¿Cuáles son los mayores logros?

-Nos ha llenado de satisfacción y ha tenido una repercusión, no cabe duda de que la introducción de pequeños frutos -frambuesa, grosella, arándanos-, todo el tema del kiwi, que aunque nosotros no fuimos sus introductores, seguimos trabajando y somos un laboratorio de referencia en España y, por supuesto, la introducción de nuevas especies frutales, como pueda ser el kiwiño o la feijoa. La camelia, y luego, en el tema de fitopatología, podríamos hablar de muchas cosas, como, por ejemplo, el trabajo que se hizo para el control de Gonipterus, desfoliador importante del eucalipto. O, ahora, en todo lo que se está trabajando en el chancro del castaño y, en el 2007, celebrar que la estación centro sea colaborador del Consejo Superior de Investigaciones Científicas. Es un gran prestigio y un orgullo.