El Fondo Galego de Cooperación, la entidad municipalista que agrupa a la Administración local -Concellos y Diputaciones- para llevar a cabo proyectos de cooperación y desarrollo, celebra su décimo aniversario con una exposición itinerante en la que trata de dar a conocer su actividad a lo largo de este decenio. La muestra se presentó ayer en la Diputación, antes de recorrer algunos de los municipios de la provincia adheridos a esa organización que hace de la cooperación y la solidaridad con otras realidades más empobrecidas su motivo de existencia. En Pontevedra están adheridos al Fondo Galego de Cooperación 28 concellos, entre ellos el de la capital, y 97 en toda Galicia, además de tres de las cuatro Diputaciones. La de Pontevedra lo hizo en el año 1998, por acuerdo unánime del pleno, como recordó ayer Teresa Pedrosa, diputada delegada de Acción Social.
La exposición, titulada Dez anos con proxectos, recoge, a través de trece paneles instalados en el vestíbulo del Pazo Provincial, algunos de los proyectos llevados a cabo en distintos países, junto con el origen, el funcionamiento y los objetivos del Fondo Galego. Lara Barros explicó que lo que se pretende con este montaje «é amosar visualmente o traballo que se estivo facendo nestos anos a través de diferentes sectores de intervencións, porque hai un sector de xénero, de saúde, de educación, de capacitación... Queremos amosar o traballo ás Administracións implicadas no Fondo Galego e tamén a cidadanía, para que saiban onde se inviste o diñeiro». Además, la representante del Fondo Galego resaltó el sentido pedagógico y didáctico de la muestra, en la que se visualizan los objetivos y los tipos de trabajo en el campo de la cooperación y el desarrollo.
Teresa Pedrosa, vicepresidenta de la Diputación, y Ángeles Silva, concejala en Baiona e integrante de la comisión ejecutiva del Fondo Galego, presentaron ayer la muestra, que estará en el Pazo Provincial durante una semana. Luego, los ayuntamientos adscritos al Fondo podrán reclamarla para exhibirla. En la inauguración participó también María Reimóndez, quien en su doble vertiende de escritora y presidenta de la oenegé Implicadas no Desenvolvemento, articuló su intervención en torno a los denominados ocho Objetivos de Desarrollo del Milenio de la ONU -erradicar la pobreza extrema y el hambre, lograr la enseñanza primaria universal, promover la igualdad entre los géneros y la autonomía de la mujer, reducir la mortandad infantil, mejorar la salud materna, combatir el sida y otras enfermedades, garantizar la sostenibilidad del medio ambiente y fomentar una asociación mundial para el desarrollo-, añadiendo textos y frases de personalidades y autores como Gandhi, Rosalía de Castro, Manuel Alexandre o Castelao, además de sus propias reflexiones. Las palabras de María Reimóndez fueron acompañadas al violín por David Veiga Martínez, profesor del Conservatorio de Música de Pontevedra. Tras una visita guiada por Lara Barros, los asistentes, entre los que estaba la concejala de Bienestar Social, Margarita Castejón, pudieron degustar productos de Comercio Justo de la oenegé Solidariedade Internacional. Por cierto, este colectivo abrirá el próximo mes de noviembre una tienda permanente en las Galerías Oliva.
En los paneles figuran como ejemplos, algunos de los proyectos desarrollados durante estos diez años en diferentes países, con distintas inversiones: unos con mayor dotación económica, y otros con menor, pero igualmente de gran impacto para los afectados. Entre estos últimos, figura el proyecto Bicis pola paz, de una oenegé gallega que fomenta el eco transporte. Porque, como se explica en el panel, «grazas a unha bici, un médico pode chegar a tempo a un parto para salvar a vida dunha persoa; un mestre pode atender máis escolas; un emigrante pode atopar un traballo digno e trasladarse....». Y en el lado opuesto se podría situar el Plan Maestro en cuba, para la rehabilitación de la ciudad histórica de Santiago. Se trata de un programa de asistencia técnica, formación y capacitación de personal, aportando también equipo técnico y material. Otro panel destaca la financiación de la rehabilitación del barrio social Cha Tiliza, en Cabo Verde, a través del cual 70 personas de diez familias lograron arreglar sus viviendas y construir sanitarios. La muestra también recoge la ayuda humanitaria de emergencia que se presta en conflictos armados y en catástrofes naturales. Dentro de ese apartado, se muestra el proyecto Arroz para o Sáhara, con la compra de arroz y productos básicos para reforzar la alimentación de 1.700 niños y jóvenes recogidos en la escuela internado 12 de Octubre, en el campemanto de refugiados en el desierto argelino.
De esta exposición superdidáctica nos pasamos a una intervención realizada por alumnas de la Facultad de Belas Artes, que en la tarde noche de ayer, empapelaron el conjunto escultórico dedicado a los tertulianos del Café Moderno, en plena plaza de San José. Al parecer, se trata de un trabajo, una performance de la que desconocemos el significado, porque las actoras no hablaban más de un idioma inventado, el único en el que supuestamente se podían comunicar para lograr sacar adelante su proyecto.