Las joyas de las mujeres bereberes actúan como objetos cargados de baraka (buena suerte) y su sola presencia inmuniza. Son amuletos y talismanes que entre sus remedios mágicos contienen elementos como la plata, sal, azafrán, semillas de clavo, ámbar, coral, arena de La Meca, vidrio, nácar, lapislázuli, árboles o flores, estrellas o versos del Corán. La suntuosidad de esta artesanía del pueblo berebere protagoniza una amplia exposición que desde ayer se exhibe en una de las salas del centro social Caixanova. Bereberes, los señores del desierto, ofrece un recorrido a lo largo de las zonas más pobladas por estos nómadas, el Sáhara y la zona norte de África, con especial atención al territorio comprendido entre el Atlas y el Gran Atlas. Y en concreto, la muestra se centra en el gran papel que desarrollan las familias bereberes en su constante caminar. Entre sus tradiciones está la joyería, siendo la mujer la protagonista y responsable de este tesoro familiar que, como señalan los promotores de la exposición, «la utiliza para embellecerse y como estatus de poder». Destacan asimismo que todas las piezas -se exhiben más de un centenar- «van cargadas de una excepcional simbología sobre las costumbres de este extraordinario pueblo, buscando siempre la protección y el respeto al ser humano». Entre las joyas expuestas figuran fíbulas, pectorales, collares, coronas, brazaletes o tobilleras, laboriosamente trabajadas por orfebres y realizadas en su mayor parte en plata, con esmaltes, corales, ámbar, cueros o seda. La exposición permanecerá en la sala de Caixanova hasta el próximo 25 de noviembre y puede visitarse los días laborables de 18 a 21.30 horas, mientras que los sábados, domingos y festivos abrirá de 11 a 14 y de 18.30 a 21.30 horas.