Un problema de salud le apartó de la política y con su afán de superación y energía intelectual se ha convertido en un documentalista de la historia grá´fica de la ciudad
15 sep 2007 . Actualizado a las 02:00 h.A Roberto Taboada se le resisten las palabras, pero a buen entendedor.... Es un hombre de recursos, sin complejos, con una capacidad intelectual intacta y en el mundo de la imagen que vivimos se desenvuelve estupendamente.
Hace cinco años emocionó a todos al hacer pública su renuncia expresa a ser candidato por tercera vez del PSdeG-PSOE a la alcaldía de Pontevedra. Un accidente cerebro vascular que sufrió en agosto del 2002 puso en riesgo su vida y le obligó a retirarse de forma drástica de la política. A partir de ahí, puso todas sus energías en recuperarse y, con el apoyo de su familia y de sus muchos amigos, ha reconducido su vida de manera ejemplar. Su afán de superación es ilimitado.
En abril del 2003 cumplió lo prometido, que se reencontraría lo antes posible con la ciudadanía pontevedresa.Y lo hizo asistiendo a la inauguración de la exposición promovida por él mismo desde el Ayuntamiento para recuperar la relación de la figura de Valle-Inclán con Pontevedra. Desde entonces, sigue el pulso de la actualidad de la ciudad y acude a múltiples actos políticos y culturales, aunque es bastante selectivo.
Su casa de Santa Margarita huele a «animal político» y está llena de evocaciones a su destacada militancia socialista, que mantiene desde 1981, y a su paso por las Administraciones públicas, local y autonómica, como concejal, diputado y consejero de Radio Televisión de Galicia. ¿Echa de menos la política? «un poquito», reconoce. En cambio, ha sabido adaptarse muy bien a su situación, replanteando su vida y reconduciendo su energía intelectual. «Sí, sí, sí... muy bien, muy bien», asiente.
Al abrir el portalón de su casa enseguida cualquiera se da cuenta de una de sus grandes aficiones actuales: la jardinería. El jardín está impecable y allí hace diariamente sus ejercicios de rehabilitación, entre camelias -tiene más de medio centenar de árboles de esta flor- y otras especies singulares. Un helecho gigante llama la atención y más todavía un roble de doscientos años de antigüedad, perteneciente a la finca original de los Puig, la familia de su mujer. Claro que para Roberto Taboada no es comparable con la grandeza del carballo milenario de Santa Margarita, objeto de una exposición de la que él fue comisario aportando documentos inéditos sobre este árbol emblemático.
Ya en el interior de la casa, en su despacho, está su mundo intelectual. Muestra su amplísima biblioteca y añade: «ya no puedo». Se refiere a que no puede leer o releer sus obras preferidas por las secuelas de la enfermedad. Está orgulloso de sus libros sobre el origen gallego de Colón, algunos muy antiguos. Es uno de los temas que le apasionan.
Coleccionista
Una de sus actividades actuales es el coleccionismo y pasa horas clasificando sus tarjetas postales de la Pontevedra antigua. Las tiene a cientos y las gestiona él mismo a través de distribuidoras del mercado de antigüedades.
Sobre la mesa está el ordenador personal, su gran arma de trabajo, que domina cual experto informático. En los archivos guarda otra colección de fotografías de la historia reciente de Pontevedra y algunos de sus principales acontecimientos. Las ha ido recopilando en diversas fuentes y las almacena en un fotolog.
Otra selección de fotografías refleja la historia política de la ciudad desde la transición democrática, con personajes de todos los partidos. Su proyecto es hacer con este material un libro gráfico.
Siempre fue un devorador de periódicos y todos los artículos de prensa relacionados con su carrera política, que durante años fue recortando y guardando en carpetas de cartón, los ha escaneado y ahora los tiene archivados en carpetas digitales en el ordenador, incluida una caricatura suya firmada por Siro y publicada en la Voz de Galicia.
Pero no todo es trabajar. Taboada es un buen jugador de cartas y sus compañeros de partidas al Continental le temen. Suelen decir que en este juego demuestra que el «disco duro» de su cerebro está en perfectas condiciones. Los números no se le resisten para contar mentalmente y las complicadas combinaciones de cartas, tampoco.
Su asignatura pendiente es volver a coger los pinceles para recuperar su faceta de artista plástico con obra expuesta.