Presos y, ahora, arqueólogos

La Voz

PONTEVEDRA

REPORTAJE FOTOGRÁFICO DE JAIME OLMEDO

Praza da Ferrería

23 jul 2007 . Actualizado a las 07:00 h.

Son conscientes de que el trabajo de campo de un arqueólogo nada tiene que ver con lo que Indiana Jones ha mostrado a medio mundo. Ayer, un grupo de doce presos de la prisión de A Lama lo comprobaron en la excavación del castro de Castrolandín, en Cuntis. La actividad «forma parte dun proxecto de traballo máis amplo, que inclúe tanto a participación na excavación durante dúas semanas como a realización de charlas, visitas guiadas e outras actividades que vimos desenvolvido na Lama e en diferentes paisaxes arqueolóxicas de Galicia dende abril e que rematará en novembro», precisó el arqueólogo Carlos Otero. Se trata de una iniciativa única a nivel nacional avalada tanto por la Fundación Terra Termarum, el centro penitenciario pontevedrés, el Laboratorio de Arqueoloxía da Paisaxe, que está asociado al CSIC, y la Universidade de Santiago, en la que «a nosa idea é que, sobre todo, [os reclusos] aprendan o que é o traballo arqueolóxico. Van facer todas as fases do traballo arqueolóxico. Imos estar moi centrados, ademais de en excavar, en explicarlles como é o traballo». En esta iniciativa participan un total de 35 internos, que se irán turnando a lo largo de esta semana y la primera de septiembre emulando a arqueólogos, apuntó Carlos, educador en la prisión de A Lama. Precisó que estos presos se distinguen por el hecho de que «la mayoría de ellos tienen permisos, buena conducta y voluntariamente han querido participar en la actividad», al tiempo que resaltó que la actividad ha permitido enterrar algunas ideas preconcebidas: «Pensaban que iba a ser un trabajo más físico, a nivel de cavar con una pala, pero cuando les dijimos que era una cosa más técnica, de aprender lo que era una excavación más especializada, la verdad es que se sorprendieron». El cambadés Francisco Javier y Alberto, responsable también del taller de música de la prisión de A Lama, son dos de los internos que ayer estuvieron en Castrolandín. Condenado a tres años por tráfico de drogas, Francisco Javier esta convencido de que es una oportunidad que le brindan y que debe aprovecharla. En un par de meses, saldrá de la cárcel con la vista puesta en lograr un trabajo en la construcción con unos vecinos. Mientras llega ese momento, estudia y se forma. «Las charlas estaban interesantes y como estaba en la escuela del centro decidí apuntarme», puntualizó. La manera en que su compañero Alberto llegó a Castrolandín es diferente a la del resto y él es consciente de ello: «Vinieron a dar unas charlas en el salón de actos y, como llevo lo del taller de música, también me ocupo de la mesa de sonido». Reconoce que se trata de algo «muy interesante» y que «la gente salía ilusionada» de las conferencias. Este recluso, que en septiembre se integrará al CIS de Vigo, considera que este tipo de salidas «son como pruebas donde observan tu comportamiento y como empiezas a caminar. Tampoco se puede soltar a la gente de golpe». El primer día de trabajo en Castrolandín fue duro. Con azadas, los reclusos excavaron en lo que se conoce como sector dos, «una zona que combina espacios de uso doméstico, uso artesanal y uso comunal». El arqueólogo Marco Antonio Rivas resalta la importante labor que llevarán a cabo los internos de la prisión pontevedresa en el hecho de que, «en la esquina de ese sector, aparece una cabaña que nos interesa mucho porque sabemos que ha tenido una larga ocupación. Es posible que estuviera ocupada desde el siglo II Antes de Cristo hasta el I de nuestra era». El objetivo es dejar al aire este espacio completo y, al mismo tiempo, «ver todo su contexto que va hacia el Oeste». Las investigaciones realizadas permiten aventurar que en el último momento tuvo un uso doméstico, pero con anterioridad se dedicó a cuestiones artesanales. En cuanto a la globalidad del castro, Marco Antonio Rivas precisó que se han encontrado «cerámicas púnicas, por lo que el nivel de ocupación más antiguo sería el siglo II A.C. No obstante, a falta de dataciones con Carbono 14, no se descartan ocupaciones de los siglos III y IV A.C.». Las otras dos áreas de Castrolandín son el sector uno, que es una zona de uso doméstico y en al que, «en principio, no se va a excavar», y el tres, que es el sistema defensico, donde sí se realizarán trabajos.