El espectador también crea

La Voz

PONTEVEDRA

PAULA G. DUQUE

Praza da Ferrería

17 jul 2007 . Actualizado a las 07:00 h.

El suyo fue todo un reto para los espectadores que durante el pasado mes se pasaron por la Sala X de la Facultad de Bellas Artes. El artista y profesor Juan Fernando De Laiglesia acaba de clausurar la exposición Canis Absconditus, un proyecto interactivo en el que los visitantes debían encontrar un total de dieciocho perros escondidos en diferentes carteles de cine de películas recientes, como Cars, Ratónpolis o The Queen. «El ejercicio que propuse no era nada fácil, pero poco a poco los han ido localizando» afirma el autor. De Laiglesia reconoce que los visitantes eran una parte esencial de la obra: «Ha sido un experimento en vivo de cómo puede ser el arte en el siglo XXI, de participación colectiva», comenta. Durante todo el mes, este profesor de la facultad de Bellas Artes ha ido recogiendo las sugerencias de quienes vieron su obra. Los comentarios se fueron plasmando en imágenes a través de toda una serie de elementos que el artista puso a disposición del público en la Sala X. Dos grandes paneles que en su momento fueron blancos, ahora están marcados por multitud de líneas de colores. «Son paneles de sombras -explica-. La gente proyectaba su sombra en él y repasaban su perfil con rotuladores. Ahora se han convertido en mapas de perfiles». Todas estas acciones serán recogidas en un catálogo que ya está editando el artista. En él podremos encontrar más de una sorpresa, porque como apunta De Laiglesia «ha habido mucha participación, algunos comentarios y dibujos muy interesantes desde el punto de vista artístico». Otra de las acciones que han tenido muy buena acogida por parte de los asistentes a la exposición ha sido el pupitre rodante. En él, cualquiera podía dibujar figuras de perros con un lápiz óptico sobre los carteles. «He recogido más de cuarenta dibujos de info cans, algunos de ellos muy interesantes». Afirma que a las personas les motiva más interactuar en una muestra de este tipo. «En un primer momento reaccionaban con perplejidad porque no era una exposición al uso -señala-. Después se mostraban divertidos al darse cuenta de que podían dibujar, era una participación alegre». Cuando imaginó la exposición, De Laiglesia apostó por la cotidianeidad de sus materiales y la cercanía de la temática (perros y carteles de cine) porque cree que su papel «ha sido el de transmitir el arte a los visitantes para que pudiesen participar». Además, sus esculturas llamaron la atención precisamente por eso. Nuevos proyectos El artista ya prepara su próximo proyecto, que llevará el título de Teoría y Práctica del archipiélago atlántico. Se trata de una visión de la orografía gallega y de cómo ésta cambiará siguiendo el proceso del cambio climático. «La obra fluirá porque el espectador cambiará de sitio las piezas, serán una especie de archipiélagos rodantes». De Laiglesia apuesta en sus exposiciones por un arte que no se limita a ser sólo contemplativo, porque, como dice, «en el arte pasa igual que en el mundo». «Si uno en lugar de limitarse a contemplar, ejecuta, mucho mejor», sentencia. En los últimos tiempos, tomar una copa de vino también se ha convertido en todo un arte, a decir de quienes entienden de esto. Y de elegir los mejores vinos trataban ayer los treinta sumilleres que participaron en el Pazo de Mugartegui en la cata para otorgar las distinciones Gallaecia de este año. En la cata, los sumilleres elaboran los perfiles aromáticos de los caldos Rías Baixas, es decir, las características organolépticas que definen con propiedad a los vinos de la zona. Los citados galadornes Gallaecia tienen, desde el año 2003, la catalogación de certamen oficialmente reconocido por el Ministerio de Agricultura y sirven también para elaborar la guía de vinos, aguardientes y bodegas que publica la editorial Xerais.