Los otros guardianes del monte

Nino Soto PONTEVEDRA

PONTEVEDRA

FOTOS: RAMÓN LEIRO

Crónica | Los incendios tienen otro enemigo: la UME Una unidad de intervención formada por 25 militares ensaya su potencial para luchar contra los fuegos forestales. Sólo actuarán en casos de máximo riesgo

05 jul 2007 . Actualizado a las 07:00 h.

Un batallón de la Unidad Militar de Emergencia (UME) está acorralado por las feroces llamas de un incendio forestal en el parque natural de Cotorredondo. Es una situación límite. El responsable del contingente da la orden para desplegar el último recurso de defensa: la autoprotección. Los profesionales del pelotón se ponen manos a la obra, y con un camión nodriza (con capacidad para almacenar hasta 14.000 litros de agua), tres autobombas (3.000 litros) y un vehículo ligero, apuran sus movimientos para salvar sus vidas. El camión nodriza se sitúa al frente, los soldados abren la manguera instalada estratégicamente encima del vehículo y crean un muro de agua. Inmediatamente después, los militares se protegen en el interior de las cabinas de los tres vehículos autobombas, donde cada uno dispone de una bombona de oxígeno para un máximo de 20 minutos. Afortunadamente se trataba de un simulacro. «El chorro de la manguera sirve de muro, es como la coraza de tortuga pero de agua», explica el brigada Bueno (Alfa 13). «En este caso, el incendio pasaría por encima de ellos», añade. De echo, el jefe de la unidad de intervención afirma que el batallón está preparado para cualquier tipo de intervención, ya sean incendios, inundaciones, nevadas, terremotos, otras catástrofes naturales. Sin embargo, matiza que también fueron adiestrados en situaciones de urgencia tecnológica, como problemas en plantas nucleares o químicas. «Este año nos tocará luchar contra los incendios, son situaciones que se producen todos los veranos», señala el brigadista-jefe. La unidad de intervención la forma un total de 25 militares, así como un médico reservista y una enfermera. Son parte del quinto batallón de la UME, con base en León, aunque este grupo en particular está instalado en la Escuela Naval de Marín. Además de luchar directamente contra los incendios forestales, también instruyen a tropas de la Brigada de Infantería Ligera (Brilat) en el protocolo de intervención ante fuegos u otras catástrofes. Por otra lado, los militares del batallón realizaron ayer una extinción de incendio simulado. La situación era la siguiente: las llamas suben por una ladera de unos veinticinco grados, y lo primero que se hace es medir la intensidad del viento. Tras ello, los soldados, armados con mangueras, atacan los flancos del fuego, para posteriormente «luchar contra su cabeza», destaca el cabo Del Río, uno de los conductores del pelotón, responsable también de suministrar el material de lucha. Una vez controlado, el batallón «liquida» el incendio con los llamados batefuegos, una especie de palas que se hicieron famosas en el 2006.