El alimento de los campeones

La Voz

PONTEVEDRA

RAMÓN LEIRO

Praza da Ferrería

29 jun 2007 . Actualizado a las 07:00 h.

No llega a ser la pócima mágica de los irreductibles Astérix y Obélix, pero una dieta es necesaria si se quiere triunfar en esto del deporte. Esto lo saben bien los palistas del Europeo de Piragüismo de Aguas Tranquilas. Primera parada, Hotel Rías Bajas. Desde hace unos días el cocinero José Amoedo y el resto de la plantilla se afanan por dar lo mejor de sí a siete equipos nacionales: Alemania, Noruega, Holanda, Suecia, Austria, Luxemburgo y los catorce integrantes de parte de la delegación húngara -directivos, árbitros...-. «O máis complicado é que é moita xente. Entre o almorzó, a comida e a cea complícase un pouquiño a cousa», apunta. Por eso han optado por la previsión: «Temos que ter todo medio preelaborado. As cousas da noite temos que ir preparándoas dende o mediodía». La comida de ayer se abrió con una ensalada mixta, plato al que siguió una paella de carne variada y marisco, y postres. Pese a que están metidos en agua buena parte del día, la bebida fue «auga». Por cierto, aunque las rivalidades están ahí, los siete equipos comparten el mismo espacio para comer, eso sí, en mesas separadas. La siguiente parada es el Hotel Virgen del Camino. Emöke Kovács, la responsable de asuntos internacionales del que considera que es «the best kayak team» o, lo que es lo mismo, «el mejor equipo de Kayak», asegura estar «muy satisfecha con el excelente servicio que brinda» este establecimiento hotelero. Por su parte, el director del mismo, José M. Pardo Suárez, resalta que están elaborando una serie de menús en los que prima la carne y la pasta, y «las ensaladas en grandes cantidades». No dudó en precisar que las aproximadamente sesenta personas que se alojan en el hotel «se están aclimatando a Pontevedra». La tercera y última parada es el Hotel La Peregrina, base de concentración de, entre otras, la delegación serbia. Allí están alojados algunos campeones del mundo, quienes pasan totalmente desapercibidos entre el resto de palistas. Su cocina se vale de una dieta hipocalórica que les han remitido del Centro Galego de Tecnificación Deportiva, en la que están expresamente prohibidos la mantequilla, los churros o la bollería industrial, así como los potajes, las salsas o las comidas grasas. Por cierto, que se delimita, incluso, la cantidad de aceite que se puede emplear para aliñar la ensalada. Hay que tomar ejemplo. La selección nacional dispone de un nutricionista asturiano, mientras que es Fernando Huelín, el médico del Centro de Tecnificación Deportiva de Pontevedra, el responsable de controlar las dietas.