Praza da Ferrería
29 may 2007 . Actualizado a las 07:00 h.Once patrullas de diferentes unidades del Ejército, entre las que se encontraban media docena de equipos de la Brilat, comenzaron ayer el tradicional concurso de patrullas recorriendo el Camiño de Santiago. Lastima que las dos patrullas asturianas que tenían previsto tomar la salida desde el embarcadero de Tui finalmente no pudieron llegar a la cita. Los militares, que fueron despedidos por el general jefe de la Brilat, José María Prieto Martínez, tendrán que recorrer los poco más de 120 kilómetros que separan la localidad fronteriza de la capital de Galicia en un plazo máximo de 48 horas. Diseminadas por este recorrido se han previsto una serie de pruebas, caso de las que tuvieron lugar ayer y que consistieron en orientación topográfica y el rápel en una cantera de Paredes (Vilaboa). La continua lluvia que ayer salpicó la práctica totalidad de la competición convirtieron en un infierno una prueba que ya de por sí es muy dura. Un ejemplo de lo exigente que puede llegar a ser la iniciativa lo vivió en sus carnes uno de los integrantes de la patrulla de la Brigada de Caballería «Castillejos» II de Zaragoza que tuvo que abandonar el concurso y ser trasladado en ambulancia por el estado en que tenía los pies. Pero quien piense que la dificultad y dureza convierten el concurso de patrullas en algo cosa de hombres se equivocan de cabo a rabo. Unos de los equipos que tomó la salida ayer estaba constituido casi que íntegramente por mujeres adscritas a uno de los regimientos, concretamente el 29, de la Brilat. Al frente de la unidad iba un varón que no pudo evitar que, al cierre de esta edición, su unidad ocupase el último puesto, pero, como decían algunos de sus compañeros, «por los menos no han perdido a nadie por el camino y tienen intención de concluir» el campeonato. Por cierto, una competición en la que los ganadores reciben una medalla, un trofeo y un diploma acreditativo, aunque el mejor premio es quedar por encima del resto de patrullas de las otras unidades del Ejército. En cuanto a este primer día, el equipo del Tercio Norte de Infantería de Marina, con sede en Ferrol, demostró ser el mejor en el recorrido de orientación topográfica, seguido a escasos segundos por el contingente de Regimiento 29 de Pontevedra. A considerable distancia se situó la Brigada de Montaña «Aragón», acuartelada en Jaca (Huesca). Pero no se crean que la competición consiste en echarse al Camiño sin más. Los participantes van pertrechados con armamentos y equipamiento, con un peso aproximado de unos quince kilos, que es controlado exhaustivamente en distintos puntos del recorrido para que las condiciones sean iguales para todos. Además, los equipos pueden optar por tomar desvíos o pasos alternativos a la hora de realizar la prueba, aunque tienen que pasar obligatoriamente por los puntos de control habilitados por la Brilat. En cualquier caso, los participantes deben decidir en qué momento van a realizar las pruebas que jalonan el recorrido. Así, ayer no se descartaba que algún equipo se pusiese manos a la faena con la pista americana y con las diferentes pruebas de tiro antes de que la noche se les echase encima en la base de Figueirido, acuartelamiento donde cabía la posibilidad de pasar la noche, aunque hay quien prefiere pernoctar en un punto del Camiño. A buen seguro que alguno de estos militares, estaría encantado por estar en la piel de los alumnos y profesores del Carlos Oroza, así como empresarios del sector y hosteleros, que ayer participaron en una cata de vinos de la Denominación de Origen Jerez. En la iniciativa participaron expertos enólogos que enseñaron a comparar los caldos, según informó la directora del centro Paula Molina Quintela.