Un parque de elecciones pasadas

Ramón Capotillo PONTEVEDRA

PONTEVEDRA

Reportaje | Xunqueira de Alba Cada cuatro años, en la ciudad, se produce una explosión primaveral. Los jardines municipales se desbordan con plantas exóticas y claveles reventones.

21 abr 2007 . Actualizado a las 07:00 h.

?n esta fiesta de la primavera cualquier mísero espacio de la ciudad, libre de cemento, es susceptible de ser invadido por especies nunca vistas de cactus gigantes u orquídeas de turgencias libidinosas. Muchos achacaran este fantástico prodigio al, tan reiterado, cambio climático ¡Craso error! Es la inminencia de los comicios la que nos transforma los jardines en selvas tropicales y las rotondas en gigantescos centros de mesa del banquete electoral. La mayor zona verde Pero a Xunqueira de las marismas de Alba es el parque mas grande y abandonado de la ciudad. Con 197.761 metros cuadrados, descontando los humedales, ha tenido muchos padres, la mayoría de ellos desnaturalizados, que lo abandonaron en cuanto dio sus primeros pasos. Su complicada gestación se produjo cerca de las municipales de 1995. Parte de los terrenos eran utilizados como vertedero de basuras y en el proyecto inicial se incluía la creación de un gran polígono industrial y comercial. Un grupo empresarial también propuso la construcción de un parque temático. Y el entonces alcalde Cobián quería construir ahí el nuevo estadio de Pasarón. Menos mal que la Dirección General de Costas decidió recuperar las marismas. Ese año también se celebraron las elecciones europeas. A tres meses de las generales de 1996 este organismo decidió ejecutar el proyecto con un presupuesto de 700 millones de las antiguas pesetas de las que el Concello aporta 100 y Autopistas del Atlántico 200. Aunque el alcalde Pedrosa sigue empeñado en ubicar Pasaron y un jardín botánico que se ha comprometido a sufragar Autopistas del Atlántico. Aún hoy hay quien jura que se realizó el jardín botánico entre el nudo de la AP-9 y el río Rons, pero debe ser una entelequia, como la gratuidad del peaje de Rande. El Gobierno actúa Próximos a las autonómicas del 97 se licita la primera fase con 50 millones y, por fin, en septiembre del 2000 el vicepresidente Rajoy y el alcalde Lores lo inauguran. El presupuesto final rondó los 500 millones de pesetas y en teoría las marismas quedaron mas limpias que una patena y mas bonitas que un San Luis. Un tiempo después la Diputación, desempolvando el proyecto de los anteriores regidores, se empeña en construir ahí el nuevo Pasarón, pero Lores, en plan Scarlett O' Hara, a todos pone por testigo que ni él ni los suyos ubicarán el estadio en las marismas de Alba mientras sea alcalde. Apenas transcurridos dos años la degradación del parque ya es palpable con la caída de la barandilla izquierda de la pasarela sobre el río Alba. En abril del 2004, el ayuntamiento dice estudiar soluciones técnicas para frenar el deterioro. Incluso el concejal Garcia Lores recorre el parque con un ingeniero para evaluar la situación. Auge, caída y olvido El análisis debe llevarles su tiempo, porque, a día de hoy, la totalidad de la famosa barandilla ya se ha venido abajo. Además sólo quedan vivas dos papeleras, el resto duerme el sueño de los justos en el fondo del río Rons; las farolas o están rotas o arrancadas de cuajo y algunas también se usan de papeleras ante la ausencia de las mismas. Bancos robados o destrozados ofrecen un aspecto desesperanzador para los jubilados asiduos a la ruta del colesterol, que, ademas, deben andarse con ojo para no despistarse y meterse en alguna de las zonas del parque, más umbrías y próximas a la autopista, que son utilizadas como narcosalas al aire libre Y no dejen de recrearse en el paisaje que ofrece la zona que ocupa el Parque de Maquinaria de la Diputación. Esta visión nos retrotrae a los peores tiempos de Sarajevo. Vehículos de toda condición y estado (malo) se amontonan a lo largo del sendero peatonal que más parece Desguaces Louzán que una zona de solaz paseo y esparcimiento. Menos mal que la vegetación que nace espontánea en cunetas y senderos esta recortadita gracias a los caballos del tío Pepe y las ovejas del señor Manuel que, procedentes de O Vao, pastan a sus anchas en un parque de 300.000 euros.