Un puente muy polémico

A. Castroverde PONTEVEDRA

PONTEVEDRA

CAPOTILLO

Crónica | Prestigio y disputa El paso sobre la ría es un proyecto del prestigioso estudio del ingeniero Fernández Casado, pero nunca fue aceptado en la ciudad: privó a la vieja Turoqua de su mejor vista al mar

24 mar 2007 . Actualizado a las 06:00 h.

Hoy, desde la Alameda, apenas si se ve otra cosa que no sean las chimeneas de Ence o las imponentes grúas del puerto de Marín. Hasta la década de los 90, Pontevedra tenía desde ese emplazamiento su mejor vista al conjunto de la ría que lleva su nombre. Una cortina de hormigón, firmada por el estudio Fernández Casado, el ingeniero más prestigioso del país en el siglo pasado en lo que atañe a la construcción de puentes, ha cegado la antigua panorámica de 250 metros de ancho. En esas condiciones no es de extrañar que la ciudad nunca aceptase sin polémica una obra que, en otro emplazamiento, sería poco menos que una obra de arte. De hecho, el debate ya se había suscitado cuando se planteó el paso por la ría de la AP-9. Centristas de Rivas Fontán, socialistas y comunistas apoyaron el proyecto, eso sí, con la espada de Damocles encima de que, caso de no hacerlo, la construcción de la autopista podía retrasarse aún más. Un sector de la vieja AP, el BNG y los llamados irmandiños -un grupo político liderado entonces por Modesto Barcia- apostaron por llevar el trazado por el interior. Alma en forma de V De alguna forma, la polémica estaba ya servida cuando Dragados y Construcciones comenzó a ejecutar la V central que era el alma del viaducto de 700 metros diseñado por el estudio Fernández Casado. Una cimbra apoyada sobre la zapata de cimentación y sobre pivotes provisionales anunciaba la V de la victoria del primer sector. Desde esta V, comenzó realmente la construcción del puente mediante dos ménsulas de 120 metros de lado, una en dirección a la autovía de Marín y la otra hacia Poio, si bien no se realizaron a la vez. El puente, de 24,10 metros de ancho y que debió guardar una altura de 20 metros sobre el canal de navegación situado en paralelo a la autovía de Marín, llegó a atirantarse parcialmente para ir apoyando los voladizos sucesivos en las pilas construidas en las riberas. Después, se construyeron los dos viaductos de acceso, uno de ellos en curva en el lado de Poio. Entre los dos 14 vanos: uno de 30 metros, tres de 40, dos de 120, siete de 40 y otro de 120. De haberse abordado la obra una década después, es muy posible que no se plantease ya esta cortina de hormigón. De hecho, Fomento ya ha atravesado una ría muy similar a la de Pontevedra -la de Villaviciosa en Asturias- por debajo del mar.