«Si viajas al Polo no puedes dejar nada a la improvisación»

Jaime Velázquez SANXENXO

PONTEVEDRA

RAMÓN LEIRO

Entrevista | Suso Leiro El navegante de Portonovo ha rediseñado su velero para adaptarlo a las condiciones polares. Rompehielos, doble mástil y un sistema de calefacción para el casco del barco

17 mar 2007 . Actualizado a las 06:00 h.

A sus 64 años, el navegante Suso Leiro ultima la última de sus aventuras; viajar al Polo Norte. No es su primer periplo. Hace menos de un año regresó de recorrer el Atlántico y el Pacífico. Chocó contra una ballena en el centro del océano y quedó al borde de la extenuación al cruzar el estrecho de Magallanes. Ahora, quiere revivir el episodio más duro de aquella aventura; las bajas temperaturas y el peligro de los icebergs, pero esta vez en el otro hemisferio. Leiro ha rediseñado todo su barco para hacer frente a las inclemencias del ártico. En unas semanas botará el barco al mar. Ya está todo preparado para zarpar a mediados de abril. -¿Después de recorrer medio mundo, aún le quedan fuerzas para navegar? -He sido mecánico naval, electricista naval, telegrafista... Con 24 años fui el jefe de máquinas más joven de toda la marina mercante. Me he pasado la vida en el mar. Siento que la tierra no es mi medio; voy conduciendo por la carretera y voy temblando. En el mar encuentro la tranquilidad, hay que tener mucho cuidado y precaución, pero navegar para mí es lo más relajante que hay. -¿Por qué decidió precisamente viajar al Polo? -Cuando estuve en la Marina Mercante viajé por Noruega. Una vez nos quedamos bloqueados en el hielo. Todo ese paisaje y esa experiencia me gustaría vivirla ahora en mi velero. Además, tengo ganas de ir al lugar donde se hundió el Titanic. -Y cómo ve su familia que haga semejante singladura en solitario? -Al final logré convencer a mi mujer, pero no veas la de contrapartidas que tuve que darle; cambiarle la cocina, los baños, ponerle un termo eléctrico, arreglar el jardín... -¿Cuándo piensa partir? -Espero que en el plazo de una semana pueda ya echar el barco al agua y comprobar que todo está correcto. Tengo previsto salir hacia el Polo a mediados de abril y la expedición durará alrededor de tres meses. -Ha transformado por completo su barco... -He tenido que hacer muchas variaciones para hacer frente a las bajas temperaturas y al hielo. Si viajas al Polo no puedes dejar nada a la improvisación. Las decisiones rápidas no valen. He puesto una protección de metal en la proa, que no es en realidad un rompehielos, sino para que el hielo no te rompa a ti. -Muchas de las mejoras son invención suya... -Sí, empezando por el palo. He diseñado un palo con dos patas, que permite colocar un número mayor de velas que un barco convencional, hasta seis, y que le da más estabilidad en la popa. Además, he realizado una compuerta en el fondo del casco para poder colocar un motor auxiliar en el caso de que el hielo bloquee la hélice del motor principal. También he prolongado la orza para darle más estabilidad al barco en los rumbos de popa, que son los más peligrosos. El casco lleva un doble fondo para que si se produce una rotura no se inunda el camarote. Por último he creado dos compartimentos estancos, uno en proa y otro en popa; una versión mejorada del sistema del Titanic. -El hielo será su gran enemigo... -La temperatura media en el puerto más al norte de Alaska es de menos 60 grados. He colocado todo un sistema para calentar el casco y que no quede atrapado en el hielo. Desde la orza hasta la proa el barco lleva un tanque de agua caliente. En la parte más baja del esqueleto del velero lleva también un motor con aire para evitar la congelación. Tiene circuitos internos de tubería para repartir el calor por toda la superficie.