La huelga ignorada

Serxio Barral Álvarez
Serxio Barral PONTEVEDRA

PONTEVEDRA

Análisis | El largo conflicto de la grúa municipal Los trabajadores se AJM Carballo protagonizan desde hace tres meses un paro que no provoca reacción alguna en la empresa ni en el Concello y que apenas cuenta con respaldo social

23 feb 2007 . Actualizado a las 06:00 h.

El 27 de noviembre pasado, hace hoy exactamente noventa días, los once trabajadores del servicio de grúa municipal iniciaron una huelga. Contrariamente a la inmensa mayoría de los conflictos laborales que aparecen en los medios de comunicación, el objetivo de este no era reivindicar un aumento salarial o protestar por un cierre o un expediente de regulación de empleo: la principal y casi única demanda de los trabajadores de AJM Carballo -empresa concesionaria del servicio municipal de retirada de vehículos- es poder cobrar sus salarios al final de cada mes o, como mucho, a principios del siguiente y no, como aseguran que es norma habitual en la empresa, el día 10, 12 o incluso más allá del 15. Esta denuncia de los trabajadores fue corroborada por Inspección de Trabajo, como se refleja en un informe elaborado tras la visita de un inspector a la empresa el 30 de octubre. En ella se especifica, entre otras cosas, que «se ha procedido a extender a la empresa acta de infracción grave en materia laboral dada la existencia de retrasos en el pago de los salarios». Conflicto colectivo Han pasado prácticamente tres meses y el conflicto sigue exactamente igual que al principio: sin la menor reacción por parte de la empresa, que apenas se movió para demandar al sindicato UGT por conflicto colectivo afirmando que las denuncias eran falsas. Claro que eso fue antes de la contundente acta de Inspección de Trabajo, que fue facilitada por los propios trabajadores al empresario y a su abogado en un acto de conciliación celebrado el pasado lunes. A lo largo de estos noventa días, la plantilla ha protagonizado concentraciones ante la sede de la empresa y ante el Concello -a quien responsabilizan por tratarse de un servicio municipal, aunque los responsables el gobierno local insisten en que se trata de un problema entre el empresarios y sus trabajadores y por eso tampoco actúan- e incluso se convocó una manifestación que recorrió el centro de la ciudad de Pontevedra. Los trabajadores en huelga y los responsables del sindicato UGT, que lidera las movilizaciones, pretenden conseguir el apoyo de la ciudadanía a sus reivindicaciones, pero son conscientes de que pocos conductores echan de menos a la grúa municipal. Y además hay otro factor que posiblemente contribuye a que las movilizaciones no sean más contundentes: los servicios mínimos impuestos por el Concello -que han sido denunciados por la plantilla, pero que mientras esperan una resolución judicial se cumplen escrupulosamente- hacen que desde el inicio del conflicto los trabajadores estén percibiendo aproximadamente el 80% de sus salario. Aunque cobran tarde -el salario de enero, por ejemplo, se lo ingresaron el 16 de febrero-, tienen ingresos, así que la principal espada de Damocles que pende sobre cualquier conflicto laboral de larga duración no existe en este caso. Así las cosas, los trabajadores pueden aguantar en esta situación de conflicto laboral durante mucho tiempo. Hasta las elecciones municipales del próximo mayo, por ejemplo. Por lo tanto, estamos ante una huelga ignorada. Por la empresa, por el Concello, por los ciudadanos... Y casi también por el bolsillo de los propios trabajadores.