?a ampliación de la Estación Depuradora de Augas Residuais de Os Praceres, que ejecutó la Xunta gobernada por el PP, se considera fundamental para el saneamiento de la ría de Pontevedra, pero su puesta en servicio ha visto retrasada por el conflicto de intereses, ahora resuelto, entre el Concello y los anteriores responsables de la Consellería de Medio Ambiente. La Xunta saliente de Fraga, días antes de la toma de posesión del nuevo Gobierno bipartido, adjudicó la ampliación de la EDAR a la firma Isolux sin mediar acuerdo con el Ayuntamiento como titular de las instalaciones y sin el rescate previo del contrato vigente de explotación por la empresa Aquagest. El Concello planteó entonces un contencioso contra la nueva adjudicación a Isolux por considerarla «ilegal» y «fraudulenta». Los nuevos responsables de la Consellería de Medio Ambiente revisaron la contratación realizada por sus antecesores del PP y procedieron a su anulación, abriendo un nuevo proceso de negociación con el Concello para el traspaso de la gestión de la depuradora a la Xunta. Tras la solución arbitrada, en principio, Aquagest seguirá gestionando la planta con una previsible ampliación del contrato de la depuración primaria para hacerse cargo también de la secundaria, salvo que la Xunta, de acuerdo con la empresa, decida más adelante rescatar la concesión y volver a sacar a concurso el funcionamiento completo de planta.