Testimonio | Juan I.
29 nov 2006 . Actualizado a las 06:00 h.?uan I. tiene 21 años, estudió Formación Profesional y está en paro. La semana pasada acudía a la oficina de empleo de la calle Eduardo Pondal, y tras realizar sus trámites aceptó contar sus reflexiones a La Voz, aunque pidió mantener el anonimato. «Nunca se sabe qué puede pasar en el futuro, o a quién puedo molestar», afirmó. Asegura que ha desempeñado varios trabajos, pero subraya que nunca ha encontrado la estabilidad. «Trabajé como repartidor de pizzas, poniendo copas, repartiendo publicidad, haciendo encuestas y como portero nocturno en un hotel. Mi primera ocupación fue a los 17 años, en un local de copas. En el mejor de los casos, firmé algún contrato, pero nunca me pagaban lo que decía el papel; en el peor, o no me daban días libres o trabajaba muchas horas más de las que me correspondían». Juan no cree en que la Administración le vaya a solucionar la papeleta. «Dicen que hay programas de empleo para jóvenes, ayudas... Yo no me lo creo, porque nunca las he visto. Si ahora estoy inscrito en el INEM es porque si llego a encontrar un trabajo más o menos estable, me pedirán el justificante de estar aquí para poder cobrar subvenciones». Encuestas El redactor le explica a Juan I. que para los pontevedreses -sus convecinos- el paro no es uno de los problemas más acuciantes de la ciudad. «El paro sólo es un problema cuando te toca a ti a o a alguien cercano -afirma-. Si yo estuviera trabajando y me encuestaran, probablemente me quejaría antes del tráfico o de la falta de aparcamientos. Pero si me preguntas ahora, te digo que en Pontevedra el paro sí que es un problema gordo. Al menos, para mí sí lo es porque no consigo un empleo estable». El joven no descarta la posibilidad e marcharse fuera de Pontevedra a trabajar, pero tampoco ve claro que así vaya a encontrar la estabilidad laboral que ansía. «Además tengo a mi novia aquí, y ella sí que trabaja», concluye.