«Hay que perder la inocencia»

L. Penide | A. González PONTEVEDRA

PONTEVEDRA

VERA COSMO

La visión de un corresponsal de guerra | David Beriain El enviado especial de La Voz volvió al país un año y dos meses después del accidente del Cougar y se encontró con una realidad diferente: «La situación es mucho peor»

15 nov 2006 . Actualizado a las 06:00 h.

«Todos estamos esperando que la misión transcurra sin ningún problema pero es una misión peligrosa y Afganistán está en un momento clave, en un punto de inflexión en el que se va a decidir si el país se estabiliza definitivamente o termina siendo un fracaso». David Beriain, el periodista de La Voz que acompañó a la Brilat en sus primeras semanas de misión en Afganistán y que recientemente regresó a Galicia, analizó ayer en Radio Voz Pontevedra los riesgos de este operativo y la situación que se vive en el país asiático. En su opinión, «la situación se está deteriorando por momentos. Nos desplazamos el año pasado a la zona tras el accidente del Cougar y visitamos los mismos lugares en los que estuvimos este año. Creo que el dictamen general es que la situación es mucho peor». Dos son los principales motivos que, en opinión de Beriain, explican este cambio. Uno, «que los talibanes se han hecho, no sé si decir dueños, pero sí fuertes en algunos de los distritos de la provincia, lugares a los que la propia policía afgana, en los que debería tener el control, a veces no se atreve a ir». Pero quizás es más significativa y de más profundas consecuencias una segunda circunstancia que se produjo durante la estancia del reportero en tierras afganas y que explica el desasosiego que se siente al pensar que el ataque del lunes se produjo «en una zona donde hasta ahora no había habido atentados». «El factor clave ha sido la muerte de Amanulá Khan. Manolo para los españoles». El señor de la guerra Shindand fue una las mayores preocupaciones en Afganistán para el Ejército español hasta mayo de este año. Sufrió un intento de atentado, salió muy malherido y los médicos españoles le salvaron la vida. «Paso a ser un seguro de vida. Amanulá Khan era un antiguo comandante talibán y una persona muy importante dentro de las tribus pastunes que integran el núcleo duro de los talibán (...). Era el escudo, era el tapón porque si alguien quería sumarse a una milicia allí lo hacía en las milicias de Amanulá Khan, que en principio no eran hostiles a las tropas españolas e internacionales». Con su asesinato parece estar confirmándose uno de los temores de los expertos: el avance hacia el norte de los integristas. Desde la caída del antiguo régimen y hasta la muerte de Manolo, de los cien incidentes violentos documentados únicamente dos fueron reivindicados por los radicales. Ahora, en quince días, «han atacado en dos ocasiones y las han reivindicado. En una de ellas mataron a seis policías afganos y en otra nos ocurrió a nosotros». ¿Y la población civil? Beriain alude a que las tropas pontevedresas cumplen un doble objetivo en dos zonas bien diferenciadas del país asiático. «Una es la que ha sufrido este ataque, que es puramente militar. Es una misión en la que participan unos cien soldados que integran el QRF de Herat, una unidad militar que se dedica a patrullar o a asistir al ejército afgano o a las fuerzas de la OTAN. Esta unidad creo que está expuesta a ciertos peligros. Es la cara más visible y más militar de la misión española». El resto del contingente está en el PRT de Badghis, al norte del país, donde se ocupan, sobre todo, de labores de reconstrucción. «Es una zona más tranquila y una misión más civil». Tiempos de cambio No obstante, el periodista sostiene que «hay que perder la inocencia» y comprender que para la mayoría de afganos le es muy difícil el diferenciar, al paso de un convoy, si son tropas estadounidense, canadienses o españolas. «Lo importe es saber que se está produciendo un cambio. El año pasado casi todos los líderes eran proclives, favorables a la presencia de las fuerzas internacionales, y este año lo siguen siendo en gran parte, pero piden que aclaren la misión que tienen. Ellos [las tropas desplazadas] lo han hecho, pero quizás su mensaje no ha llegado a la población. Piden que aclaren que no son una fuerza de ocupación, que van a irse en algún momento... Esto indica un deterioro de la situación y de la percepción de la población».